
La deuda pública ha entrado en modo pausa, después de las fuertes compras vistas en las últimas semanas. Este apetito por los bonos llevó al interés del estadounidense con vencimiento a una década a relajarse del 4,28%, al que cotizaba a principios de febrero, hasta el entorno del 4%, barrera que no ha conseguido derribar. La expectativa de que la Fed aplique una política monetaria más laxa ha estado detrás de esas compras. Pero las últimas actas de la institución, publicadas este miércoles, han enfriado esta posibilidad al mostrar una clara división interna sobre el futuro de los tipos. El último giro de guion llegó este viernes, con la publicación del dato del PIB estadounidense del cuarto trimestre, que refleja que la economía creció a una tasa anualizada de solo el 1,4%, muy por debajo de los meses anteriores y también de las expectativas del mercado, que anticipaban un crecimiento del 2,8%, según Bloomberg.

