A ambos lados del hemiciclo este viernes se sientan sus señorías, los diputados de todos los grupos excepto Junts y PNV. Caras serias y mirada absorta en las pantallas de su móvil. En el centro, una imagen totalmente distinta. Unos 350 niños y adolescentes ocupan las bancadas. Ellos se saludan, ríen, y hablan entre ellos mientras esperan a que comience la VIII Jornada parlamentaria sobre la Infancia en el Congreso de los Diputados. Es la primera vez que estas jornadas permiten a los chicos exponer sus necesidades a los diputados. “Bienvenidos, a esta que es vuestra casa”, dice la presidenta del Congreso, Francina Armengol, que da comienzo a la sesión. Resuena su voz y los rostros de los más jóvenes se vuelven serios. Vienen a defender lo que más les preocupa.
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