El PP de Madrid intenta controlar la crisis generada tras la denuncia por acoso sexual y laboral de una exconcejal del PP al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista. El caso afecta directamente al número dos del partido a nivel regional, Alfonso Serrano, por invitar a la presunta víctima a no acudir a la justicia con el argumento de que eso acabaría perjudicándola. La presidenta Ayuso, también máxima responsable de su partido, no quiso recibir a la mujer pese a los continuas peticiones de ella.
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