Es lo que consume el cerebro. Con veinte vatios enviamos hombres a todas partes. A la Luna, a la vuelta de la esquina, al quinto pinto. Con veinte vatios hacemos de todo y de nada, milagros, sonatas, incluso vamos a bucear. Con veinte vatios, mi vida, puedo darte un beso, puedo escuchar cada uno de tus silencios, golpear la tecla y que la vida cambie de rumbo. Con veinte vatios puedo pasearme por tus labios, rastrear cada pezón, subir, bajar, no morir.
Seguir leyendo


