La última semana de febrero es ideal para disfrutar al máximo este tipo de destinos serranos, cuando el clima acompaña, el caudal de agua sigue siendo generoso y todavía se respira calma.
Dentro de las opciones, un pequeño pueblo de perfil tranquilo, rodeado de sierras bajas y naturaleza intacta, donde el descanso se impone de forma natural.
Sin dudas, se presenta como un lugar pensado para quienes buscan simplicidad, aire puro y paisajes que se disfrutan sin filtros ni grandes multitudes.
Naturaleza intacta y arenas luminosas en un rincón poco explorado de Córdoba
Las Jarillas es una pequeña localidad serrana de la provincia de Córdoba, ideal para una escapada corta en busca de naturaleza, calma y paisajes poco intervenidos.
El destino conserva un perfil tranquilo y auténtico, perfecto para quienes priorizan el contacto directo con el entorno natural y viajan con familia.
Ubicada a unos 70 kilómetros de la ciudad capital, se llega fácilmente en auto tomando la Ruta Provincial 34 y luego la Ruta Provincial 14, en un recorrido sencillo que atraviesa paisajes serranos y caminos pintorescos.
El pueblo se encuentra cerca de otros destinos turísticos conocidos del Valle de Traslasierra y las Sierras Grandes, como Mina Clavero, Nono y el Parque Nacional Quebrada del Condorito, lo que permite combinar la estadía con excursiones cercanas.
Uno de los grandes protagonistas del lugar es su geografía serrana, marcada por cursos de agua de extrema pureza que serpentean entre piedras y vegetación nativa, generando escenarios ideales para refrescarse y relajarse.
En este contexto, el balneario natural, con amplias zonas de arena clara, es uno de los espacios más valorados durante el verano. Allí el agua corre mansa, formando sectores aptos para toda la familia y largas jornadas al sol.
Sierras suaves, agua transparente y un paisaje que invita a bajar el ritmo.
A lo largo del cauce aparecen cascadas naturales y pequeñas ollas, que se forman entre las rocas y sorprenden al visitante con rincones frescos y poco concurridos.
El entorno natural invita a explorar. Senderos recorren las márgenes y las sierras bajas, rodeados de flora autóctona como molles, algarrobos y talas, que aportan sombra y aromas característicos.
Caminatas, descanso, avistaje de aves y baños naturales en un entorno sin apuro.
La observación de aves es otra de las actividades destacadas. En la zona es común ver aves serranas, rapaces y especies pequeñas que encuentran refugio en este ambiente preservado.
Para los amantes del movimiento, el senderismo ofrece caminatas de baja y media dificultad, ideales para descubrir miradores naturales y rincones silenciosos, siempre acompañados por vistas abiertas y aire puro.
Elegir este destino es apostar por la tranquilidad, la simpleza y el contacto real con la naturaleza, lejos de multitudes y con el encanto de los lugares que aún conservan su esencia.
Un rincón serrano ideal para despedir el día entre silencio, agua pura y cielos abiertos.


