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La provincia de San Juan, es un lugar dotado de grandes bellezas, de excelentes tierras de muy buena calidad, de un envidiable micro clima para producir de todo, con grandes recursos naturales en el sub suelo, y con una estratégica posición geográfica para el comercio nacional e internacional.
Lo peor que tiene la provincia San Juan, está en sus habitantes, es un pueblo de gentes apáticas y desidiosas, que todavía llevan en su ser la cultura del haterismo, la de conformarse con lo que se tiene, y no pensar en generar más riqueza, con tener dos chivos, tres vacas, una porción de tierra y una cuenta bancaria con tres millones de pesos, con eso se basta.
A la mayoría de los sanjuaneros, por idiosincrasia no le gusta luchar por el beneficio de los demás, con ellos estar bien se le importa que el otro pase dificultades, no ve las necesidades colectivas, más bien ve sus propias necesidades.
Voy a poner varios ejemplos de cómo el comportamiento apático y desidioso de los sanjuaneros, viene afectando el desarrollo de esta hermosa provincia.
El doctor José Joaquín Puello, se le ocurrio la idea de construir un hospital especializado aquí en su provincia, al estilo de La Plaza de la Salud, Cecanot o del Homs en Santiago de los Caballeros ¿Que hemos hecho los sanjuaneros frente a esta propuesta del doctor Puello? Nada, absolutamente nada.
Fíjense que somos tan malos, que el doctor José Joaquín, hizo que otro sanjuanero, donara los terrenos para la construcción de ese hospital especializado, el ingeniero Julio Suero Marranzini, presentó los planos del edificio, se conformó un patronato de la salud, y hasta ahí llegó todo.
No hemos sido capaces de solicitarle al gobierno, a China, Estados Unidos, Rusia, a nadie, que nos construya es hospital especializado, estamos esperando que Dios haga e milagro y nos lo ponga en el terreno, la apatía y la desidia se tragaran el sueño del doctor Puello, porque no sabemos luchar con dureza y firmeza.
Tenemos cientos de años clamando por la construcción de la carretera Cibao-Sur, clamando solo en la prensa y en alguna visita del presidente de turno a San Juan o a su despacho, lo más cerca que tuvimos de la construcción de esa importante vía, fue cuando el sanjuanero Danilo Medina, era el presidente del país.
Hace varios días, los 32 senadores del país, unieron sus voces por primera vez en la historia de la nación, para pedirle al presidente Luis Abinader, la construcción de la carretera Sabaneta de Santiago Rodríguez con Sabaneta de San Juan de la Maguana, ese anuncio a la inmensa mayoría de los sanjuaneros, no les causó ni cosquilla, no llamó la atención, ni causó alegría entre los sanjuaneros.
Los sanjuaneros para ir a Santo Domingo, capital del país, lo hacemos por un callejón con asfalto, una carretera ya obsoleta que necesita ser ampliada a cuatro carriles hasta Bani ¿Qué estamos haciendo los sanjuaneros? Poniéndonos alegres por la instalación de negocio como La Sirena y El Bravo y el anuncio de la construcción de un jardín botánico.
No es que yo sea opuesto a un jardín botánico, creo que la salud y buenas carreteras, como la del Cibao-Sur, están primero que esa obra, que prácticamente está hecha por la propia naturaleza en donde estaba el antiguo barrio de La Mesopotamia, ese jardín puede esperar un buen tiempo.
A San Juan llega la gran oportunidad de crecer económicamente, de reducir el desempleo con el Proyecto Romero, el cual está pendiente de que finalicen los estudios medioambientales, muchos se oponen a que se sepa si es factible o no una explotación minera.
Es que como que a todos lo que podría ser de beneficio para los sanjuaneros, hay que ponerle todos los tipos de traba para que no se haga, ya sea por la apatía y por la desidia, o por oposición solo por oponerse a todo, así jamás vamos avanzar hacia el verdadero desarrollo.
San Juan tiene que salir de ese letargo, de esa desidia y apatía, sino salimos de esos males, aquí nos vamos hundir más en la miseria, si fuéramos cibaeños, otro gallo cantaría.
Por: Roberto Paulino.
