Renée Good fue asesinada por ser una “izquierdista trastornada” que cometió “terrorismo doméstico”. Alex Pretti fue acribillado a balazos por ser un “terrorista doméstico” que estaba “blandiendo un arma”. En las últimas semanas, frente a la impunidad de los agentes del ICE en Minneapolis, ese sintagma nominal, el de “terrorista doméstico”, se ha convertido en el escudo léxico de la administración Trump frente a las protestas ciudadanas. La amenaza de convertirse en un “terrorista doméstico” está tan presente en Estados Unidos que es el comodín al que se agarran los agentes del ICE para enfrentarse a la ciudadanía que ejerce como observadora legal de sus acciones. “Tenemos una bonita base de datos y ahora serás considerada como terrorista doméstica. Disfruta de tu video”, dice en un clip un enmascarado del ICE mientras toma fotos de la matrícula del coche de una residente de Portland que simplemente le estaba grabando con su cámara.
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