En los años treinta del siglo pasado, un hombre procedente de Herbés (Castellón) se instaló en un pueblo de la comarca de Matarraña, Valjunquera, y abrió una herrería. Cinco décadas después, su nieto, nacido y criado en Barcelona, empezaba a formarse en joyería en la Escola Massana sin que hubiera una conexión aparente. La distancia temporal y geográfica entre ambos es un dato importante, porque, aunque la madre de Ricardo Domingo (Barcelona, 57 años) mantuvo relación con el pueblo tras marcharse a la ciudad, nieto y abuelo no llegaron a pasar tanto tiempo juntos como para generar un vínculo que hubiera podido inocularle, consciente o inconscientemente, la predisposición a elegir una profesión relacionada con los metales, aunque fuera a otra escala y con una formación creativa.
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