A las ocho de la mañana, antes incluso de comenzar su jornada laboral, su jefe ya se lo había repetido hasta la saciedad: “No te acerques al mar”. Eran órdenes estrictas. La borrasca Kristin azotaba el país este miércoles y Ceuta estaba en alerta naranja. Lorena Becerra, trabajadora de la empresa de limpieza municipal Servilimpce, debía recorrer desde el paseo marítimo la playa del Tarajal, la más próxima a la frontera con Marruecos. Era un trayecto conocido, repetido muchas veces desde que empezó a trabajar el pasado septiembre. Justo al llegar a la playa, mientras todavía estaba dentro del camión, entre las olas distinguió una cabeza y unos brazos exhaustos que apenas lograban mantenerse a flote. Era un menor migrante que había cruzado a nado la frontera y estaba sin fuerzas. Becerra bajó corriendo y se metió en el mar para salvarle la vida.
Seguir leyendo


