Imprudentemente se echó Tomás Bobadilla de enemigos al propio Santana y a sus generales por dos razones: defendió a su hermano el cura José María Bobadilla en la disputa de la devolución de los bienes del clero, algo imposible porque según Santana afectaba los intereses inextricables de terceros y segunda razón: acusó al ministro de Hacienda Ricardo Miura de malversación de fondos. Con prueba o sin ella, esa acusación apuntaba al descrédito de Santana y su gobierno, que ya sufría tremenda crisis económica generada por la de Europa y sobre todo la de Inglaterra, la cual, a la postre, provocó la renuncia del caudillo hatero en 1848.
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