Frente a las llamadas a no leerlo, incluso a cancelarlo, Esto no existe, de Juan Soto Ivars, merece ser discutido. Su interés reside en que permite abrir, aunque no siempre invite a hacerlo, una conversación sobre un asunto que, cuando aparece en el debate público, lo hace de forma lateral o como arma arrojadiza: las denuncias falsas en materia de violencia de género y, a través de ellas, los efectos colaterales de un sistema diseñado para proteger a las mujeres que puede producir daños apenas reconocidos a algunos hombres. El feminismo ha construido buena parte de su tradición crítica señalando los efectos no previstos de los sistemas jurídicos sobre las vidas concretas; precisamente por eso, lo que el libro pone sobre la mesa no debería resultarle ajeno, incluso si el modo en que lo hace se ve lastrado por algunos de los problemas aquí señalados.
Seguir leyendo



