Funcionarios sordos.- La historia la hemos escuchado muchas veces con distintos protagonistas, pero con el mismo argumento y mas o menos el mismo desenlace: en tiempos de zafra electoral los políticos se tiran a las calles a pescar votos, a ofrecer villas y castillas, a prometer lo que saben no van a cumplir. Y si ganan las elecciones, si te he visto ni me acuerdo, sobre todo si se convierten en funcionarios de saco y corbata, yipetón y pistola al cinto, olvidando que esa condición les compromete a servir a los ciudadanos que con sus impuestos pagan sus salarios; y por supuesto también sus excesos, que por desgracia no son pocos. Precisamente de que los funcionarios no les reciben, no les escuchan, ni responden sus reclamos se quejaron organizaciones comunitarias y religiosas del Gran Santo Domingo, que según afirman tienen años depositando comunicaciones en distintas instituciones del Estado, incluída la Presidencia de la República, y solo han recibido silencio e indiferencia en respuesta.
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