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"Influye en la gobernabilidad y el marco regulatorio."
- ¿A cambio de qué apoyarían Danilo y Leonel al Gobierno?
¿A cambio de qué apoyarían Danilo y Leonel al Gobierno?
Ya el presidente lo manifestó, sin anestesia, durante su discurso a la nación el 22 de marzo sobre las consecuencias económicas del turbulento conflicto geopolítico de Irán y su impacto local: “tendremos que hacer sacrificios. Habrá presiones en las tarifas eléctricas, en los costos de transporte y en los precios de los alimentos”.
Ese mensaje crudo y pelao generó un rotundo rechazo social porque el país observó un presidente pidiéndole sacrificios a la población, sin explicar a través de ideas persuasivas para qué.
Esa situación obligó al Gobierno no solo a mirar en el mapa geopolítico de Medio Oriente, el “estrecho de Ormuz”, —como impone la razón en el contexto de esta crisis importada— sino al ancho de las calles dominicanas que, en la antesala de la explosión digital de sus palabras, encendieron al pueblo oponiéndose a su receta.
La indignación no es líquida, tiene fundamentos sólidos.
Cuando se estableció el Pacto Eléctrico el Gobierno se comprometió bajo firma y juramento, a reducir las pérdidas del sector en 15% en 6 años. ¿Qué han hecho? Lo contrario. Incrementarlas. De 29% en el 2019 pasaron a 38.9%. Según el más reciente Índice de Desempeño del Sector Eléctrico del Ministerio de Energía y Minas. Sin contar los miles y miles de millones de pesos tomados en préstamos.
Esto, a pesar de haber construido la Central Termoeléctrica Manzanillo Power Land, agregando más de 414 megavatios al Sistema Eléctrico Interconectado.
Solo el déficit del sector rondará a finales de este año casi dos mil millones de dólares. Calcúlelo a la tasa actual y súmele la mala calidad del servicio y la tarifa más cara.
En este contexto, el Gobierno ha salido a buscar compañeros de viaje para no tomar solo el empedrado camino de las decisiones difíciles. El complejidad es que aún no explica con claridad el por qué y para qué tenemos que asumir sacrificios.
Abinader necesita con urgencia un crédito en el Banco de la oposición para capear este complejo temporal, no está dispuesto a devaluar sólo su capital político y el de su Gobierno.
No obstante, seria insensato oponerse a un dialogo con los distintos sectores de la sociedad: empresarios, partidos de oposición, medios de comunicación y demás yerbas aromáticas.
Una circunstancia es escuchar lo que Magín, Yayo y Paliza tienen que decir e intercambiar impresiones sobre la crisis y las distintas alternativas a explorar. Es de caballeros. Otra muy distinta para la oposición ser corresponsables de las medidas que al Gobierno le corresponde tomar.
Espero que los comisionados acompañen en su visita de ataúdes para que Danilo y Leonel aprovechen para enterrarse; con todo y sus partidos, si apoyan bajo la cortina de humo del “Gran Acuerdo Nacional” el inevitable ajuste de los combustibles, el incremento de los alimentos y la tarifa eléctrica.
¿Se jugará la oposición su liderazgo para apoyar a un Gobierno donde se ha generalizado la traición, como herramienta estratégica, como sugirió Macarulla? ¿A cambio de qué apoyaría Danilo y el PLD al Gobierno? ¿Y Leonel y la FP, después de haber fijado su posición sobre la crisis de Irán en la cual arremetía contra el Gobierno, qué hará? ¿Desconocen los comisionados la receta de Jaime Aristy y Andy Dauhajre sobre los ajustes graduales de los combustibles? O en todo caso, la conocen, pero le tienen miedo como el diablo a la cruz a las protestas sociales. ¿Actuará el Gobierno frente a esta crisis con la misma irresponsabilidad que actuó frente a la Ley de Modernización Fiscal?
El ministro de Industria y Comercio acierta al afirmar que el presupuesto estatal no resiste seguir subsidiando los combustibles; es lógico que el gobierno tendrá que transferir parte de esa carga a los consumidores. No se requiere ser econometrista para comprender una sencilla idea —planteada por Temo— que se ha convertido en un lugar común para comprender la magnitud de la crisis: por cada dólar que sube el precio del petróleo, nuestro país, importador neto de combustibles, tiene que buscar entre 65 y 70 millones de dólares anuales.
Desde finales de febrero hasta la fecha, con un presupuesto que se estimó con un barril del petróleo en US$60, superó los US$100 y hoy ronda los US$98, el Estado tendrá que buscar entre US$2,740 millones y US$2,660 millones. Por eso han pegado al grito al cielo. En lo que va de la crisis se han destinado más de 6mil millones de pesos —y contando— en subsidios de los combustibles.
Sin embargo, el modelo político de la democracia representativa implica que los que el pueblo selecciona —como legítimamente fueron seleccionados por segunda ocasión en las elecciones pasadas— les corresponde tomar decisiones incómodas e impopulares que, aunque impliquen un malestar coyuntural, generen bienestar futuro.
Esa es la cualidad política fundamental que distingue al estadista del politiquero. Max Weber le llamó “Augenmass”, el “distanciamiento”, en pocas palabras, tomar decisiones y tener la mecha larga para no quebrarse y dejar con ecuanimidad que la realidad tome su propio curso. Sin importar los demonios coyunturales.
No se puede temer a asumir los sacrificios necesarios para superar esta crisis; al final el pueblo valorará la responsabilidad con la que actúan los estadistas en tiempos de crisis.





