Alguien me preguntó cuál era mi trabajo. Al escuchar su curiosidad, me puse a pensar, porque siempre he hecho una distinción entre trabajo y vocación. Me quedé contemplando algunos términos y luego le respondí de forma pausada y con autoridad. Le comuniqué que mi vocación, más que un trabajo, consiste en interpelar a la persona en su búsqueda de sentido, ayudándola a reconocer su lugar en la historia y a asumir con responsabilidad la construcción de su propio devenir.
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