Del estado de shock a la resignación de la soledad ideológica. “Desperté pronto y pude escuchar el anuncio de Vladímir Putin. No podía creerme que Rusia atacase de verdad a Ucrania, un pueblo con el que teníamos lazos fraternales, familiares”, dice Alionka (nombre cambiado), una moscovita simpatizante de la oposición, recordando aquel 24 de febrero del 2022, cuando el presidente ruso ordenó a su ejército entrar en Ucrania y comenzó el conflicto armado más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.


