La Embajada de China en Chile emitió este sábado una dura declaración pública contra Estados Unidos, luego de que desde Washington se ordenara revocar las visas a tres funcionarios del gobierno chileno, acusándolos de realizar actividades que afectarían la infraestructura crítica de telecomunicaciones y la seguridad regional.
Según la representación de la nación asiática, la medida estadounidense se vincula directamente con la iniciativa de cable óptico submarino transpacífico Chile–China, proyecto que -reza el escrito- está “basado en las necesidades de ambas partes”.
En ese sentido, la embajada sostuvo que los funcionarios sancionados “han actuado fieles a los intereses nacionales de Chile y a sus virtudes profesionales; ellos merecen respeto y aprecio”, calificando la decisión de Washington como una señal de “obvio desprecio por la soberanía, la dignidad y los intereses nacionales de Chile”.
El texto agrega que la decisión de revocar las visas “exhibe una naturaleza hegemónica y despótica”, lo que ha provocado “profunda desaprobación y fuerte rechazo”.
Para la misión china, dicha decisión “vuelve a poner a Estados Unidos en posición de dominante en el hemisferio occidental” y entra en contradicción directa con los intereses nacionales de Chile.
En su declaración, la diplomacia china aseguró que el proyecto de cable transpacífico no afecta intereses de terceros países y acusó a Washington de buscar mantener un monopolio sobre las telecomunicaciones internacionales.
En ese contexto, el texto recordó los antecedentes de escuchas y vigilancia revelados en el caso PRISM, señalando que Washington “procura continuar espiando y robando información a otros países con los cables ópticos bajo su control”.

Doctrina Monroe
De igual modo, el texto menciona la Doctrina Monroe, remarcando que su aplicación histórica y actualizada ha generado presiones, conflictos y amenazas en América Latina.
“Durante más de 200 años, la Doctrina Monroe ha traído interminables guerras, desastres y sufrimientos a los países latinoamericanos”, acota.
En este sentido, acusa a Estados Unidos de aplicar una “versión actualizada” de esa doctrina, presionando a los países de la región para reducir su cooperación con China.
Además, la declaración menciona las amenazas de Trump sobre el Canal de Panamá, Groenlandia y Canadá, y acciones militares y coercitivas contra Venezuela, para concluir que “la mayor amenaza externa que enfrentan los países latinoamericanos es nadie sino Estados Unidos”.
El pronunciamiento concluye con un llamado a que Chile y los países de la región defiendan su autonomía para elegir socios de cooperación, en un contexto de tensiones diplomáticas crecientes en torno al control de la infraestructura digital estratégica y la proyección geopolítica en el hemisferio occidental.

Revocación de visas
La controversia se hizo pública luego de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmara la revocación de visas a tres autoridades chilenas, acusándolas de dirigir, autorizar o respaldar actividades que comprometerían infraestructuras críticas de telecomunicaciones.
Los afectados fueron el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y el jefe de gabinete de la Subtel, Guillermo Petersen.
Muñoz reconoció públicamente la notificación y lamentó la decisión, señalando que se trataba de un golpe personal, dado su vínculo previo con Estados Unidos.
Desde el Ejecutivo, el Presidente Gabriel Boric rechazó la acusación, afirmando que Chile no ha realizado acciones que socaven la seguridad de otros países y recalcando la autonomía del país para decidir sus proyectos estratégicos.
En tanto, Cancillería chilena, encabezada por el ministro Alberto van Klaveren, condenó la imposición de medidas unilaterales y entregó una nota de protesta al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, solicitando explicaciones formales sobre la decisión y la identidad de los funcionarios afectados.

El cable submarino y disputa por la conectividad digital
El origen del conflicto apunta a la evaluación, por parte del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, de un proyecto de cable submarino impulsado por China Mobile, que conectaría directamente a Chile con Hong Kong, generando una ruta alternativa de datos entre Sudamérica y Asia.
En ese tenor, Estados Unidos expresó su preocupación por eventuales riesgos de seguridad, planteando que Chile ya cuenta con el cable Humboldt, iniciativa finalmente adjudicada a Google, con conexión hacia Australia.
En reuniones sostenidas a mediados de febrero, el embajador Judd abordó el tema con autoridades chilenas, incluyendo a la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, y al ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, poniendo énfasis en riesgos asociados a cables chinos redundantes y en la ciberseguridad.
Tras esos encuentros, desde el gobierno se indicó que se encargó una revisión técnica a la Agencia Nacional de Ciberseguridad.

