A finales de la década de 2010, empezó a advertirse una nueva forma de trastorno corporal que el médico cosmético Tijion Esho bautizó como “dismorfia de Snapchat”. El cirujano británico se refería con ello al creciente fenómeno por el que su consulta empezó a llenarse de pacientes que solicitaban procedimientos quirúrgicos para parecerse a la imagen de ellos mismos que la plataforma del fantasma les devolvía tras aplicar filtros de belleza, una imagen distorsionada digitalmente para crear rostros con ojos enormes, labios carnosos, piel perfecta y naricitas redondeadas. Según el doctor, esas fotos como referencia estaban bien, pero eran poco realistas. “El problema es cuando se convierten en cómo los pacientes se ven a sí mismos o cuando quieren verse exactamente como en esas imágenes”, advirtió Esho en la BBC en 2018.
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