
Tu móvil tiene la autonomía que tiene, y aunque es probable que te dure para todo el día, hay ciertos momentos en los que sabes que se te va a quedar corta. Cuando te vas de vacaciones, cuando tienes que hacer muchas fotos o en esos momentos que tienes que entretenerte durante muchas horas sin cargador de por medio. Pues bien, hay ciertos ajustes que puedes hacer en tu dispositivo para extender su autonomía. Y no poco.
Hoy te voy a enseñar 5 cambios que suelo hacer en mi móvil cuando necesito que la batería me dure todo el día sin problemas. Los activo cuando estoy de vacaciones, cuando tengo un evento y tengo que hacer muchas fotografías o simplemente si sé que no voy a tener acceso a un cargador y es importante mantener el móvil encendido.
¿Empeoran la experiencia en ciertos aspectos? Sí, pero no son ajustes para tener siempre activos. El día que quieras priorizar el uso de la cámara, puede que no te importe ver tu pantalla un poco peor, bajar ligeramente el brillo o que los Hz del panel estén al máximo. En tu día a día, disfrutar de esto está genial, pero cuando sabes que la jornada va a ser dura y larga, mejor quitar algunas cosas de la ecuación y asegurarte autonomía para el final del día.

Los 5 ajustes que debes hacer en tu móvil para que la batería te dure todo el día
Ya te lo adelanto: no voy a descubrir nada nuevo o impresionante, pero sí a contarte qué ajustes son claves para ahorrar una buena cantidad de energía durante todo el día y hacer que tu dispositivo pueda acumular alguna hora más de pantalla cuando lo necesites. Puedes aplicarlos todos para obtener un modo ahorro extremo o solo alguno si solo necesitas un pequeño extra.
Baja los Hz. Da igual qué móvil tengas: la pantalla es el elemento que más energía consume a lo largo del día, por lo que ajustarla de forma correcta es clave para ahorrar. Yo siempre que necesito mucha autonomía entro en los ajustes y bajo los Hz del panel a 60. ¿Se nota? Aunque los 120 o 144 Hz molan mucho, consumen una buena cantidad de batería, por lo que sí, se nota.
Baja la resolución. Ya te he dicho que la pantalla consume mucho, por lo que optimizarla es la clave. No todos los móviles del mercado lo permiten, pero rebusca en los ajustes la opción de la resolución del panel. Por defecto estará en la máxima que admite, y si la bajas al mínimo, aunque se verá un poco peor, la GPU y CPU trabajarán menos reescalando todo al máximo, lo que se traduce en más autonomía.
Desactiva el WiFi. Puede parecer una tontería, pero seguro que en tu móvil el WiFi está siempre activo. Es útil para que el dispositivo se conecte automáticamente a esta red cuando llegas a casa o la oficina, pero si sabes que vas a estar fuera todo el día, mejor desactivarlo. De lo contrario, el móvil buscará redes disponibles todo el tiempo para intentar conectarse, y esto es algo que va en contra de nuestra intención de ahorrar batería.
Adiós, AOD. En mi día a día siempre tengo activado el Always On Display para que parte de la pantalla siempre esté activa y pueda ver la hora o alguna notificación. Ahora bien, es una característica que gasta bastante (entre un 5 y 10% diario), por lo que desactivarlo te permitirá mejorar el rendimiento de la batería ese día que lo necesitas.
Tres en uno. El último ajuste es un trío de pequeños cambios que, si bien no son la panacea, sobre el papel deben ahorrar batería. Yo los implemento siempre que tengo por delante un día fuera de casa en el que tengo que utilizar muchísimo el móvil. Ahí van: activar el modo oscuro de la interfaz, intentar mantener un brillo bajo en la pantalla siempre que sea posible y cambiar el fondo de pantalla si tengo uno animado.
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