
Una banda de ladrones peruanos de ancianos ha provocado una peligrosa persecución con la Policía por las calles de Madrid que se ha saldado con cinco detenidos y ocho agentes heridos, además de tres coches patrulla destrozados.
Los hechos se produjeron en el distrito madrileño de Usera sobre las 18:00 horas de este jueves, cuando una patrulla policial sorprendió a la banda de ladrones ejecutando el conocido «método de la siembra».
Una modalidad de hurto que consiste en seleccionar a víctimas mayores, arrojar algún objeto al suelo (la siembra) para distraer a los ancianos y aprovechar para robares, preferentemente cuando están sacando dinero de cajeros de bancos.
Ocho policías heridos
Al verse descubiertos por la policía, los sospechosos emprendieron la huida en coche por varias carreteras del sur de Madrid, embistiendo a los coches patrullas, con ánimo de herir a los agentes.
Así, entre embestidas y aceleraciones, la banda de ladrones peruanos entró en la M-45, donde la Policía Nacional les cerró el paso con otro vehículo contra el que chocaron violentamente en la salida del polígono Marconi de Villaverde.
La Policía detuvo a los ladrones de la persecución, cinco hombres peruanos, a los que se acusa de robo. El suceso se cobró ocho policías heridos leves, cuatro de ellos evacuados por el SAMUR-Protección Civil a un centro hospitalario para su posterior valoración. En principio, ninguno presenta lesiones de gravedad.
Además, durante la persecución de los ladrones, estos dañaron tres coches patrulla y el coche en el que circulaban los detenidos. La investigación continúa abierta para esclarecer si el grupo está relacionado con otros robos a ancianos cometidos en la región.
El SUP: «No es un hecho aislado»
Desde el Sindicato Unificado de Policía denuncian: «Queremos poner en valor la profesionalidad de los agentes que han intervenido, pero advertir que este suceso no es un hecho aislado, es la confirmación de que los policías están enfrentándose cada vez más a delincuentes violentos y organizados».
«Ocho agentes heridos no puede normalizarse. Hace falta más respaldo político, más medios y una legislación que proteja de verdad a quienes se juegan la vida», sentencian desde el SUP.



