La mañana del domingo 29 de marzo comenzó como un simple plan familiar: salir desde la UD2 de Caricuao rumbo a La Guaira para pasar un día distinto, lejos del ruido de Caracas. Nadie imaginó que ese paseo terminaría convertido en una tragedia que hoy mantiene a una familia entera pidiendo explicaciones.
Samuel Irazabal Pinzón, de 18 años, había ido al Club Círculo Militar de Mamo en Catia La Mar acompañado de varios parientes. A la 1:00 p.m., cuando se disponían a almorzar, sus familiares comenzaron a buscarlo. Al principio pensaron que se había distraído o que estaba conversando con alguien. Pero las horas pasaron y la inquietud se transformó en angustia.
La familia relata que durante toda la tarde preguntaron por él sin obtener respuestas. No hubo testigos, nadie dijo haberlo visto, y —según denuncian— tampoco había socorristas en el lugar. Para completar el desconcierto, aseguran que ese día el personal del club vertió un químico en la piscina para “aclarar el agua”.
No fue sino hasta la mañana del lunes 30, casi un día después, cuando un vigilante divisó un cuerpo en el fondo de la piscina. Era Samuel.
“Es imposible entender cómo estuvo allí tantas horas sin que nadie lo notara”, comenta un familiar, aún con la voz quebrada. “Cuando fuimos al Cicpc a poner la denuncia, es que finalmente lo encuentran en un sitio donde supuestamente nadie vio nada y dónde ya habíamos buscado hasta en horas de la noche. Todo esto es muy extraño”.
La familia también afirma que ha solicitado las grabaciones de las cámaras de seguridad del club, pero hasta ahora no han recibido respuesta de la directiva. «Ese club no cuenta con vigilancia, cámara ni salvavidas», denunciaron en conversación con El Pitazo este 3 de abril.
Un joven sano
El informe forense indica que Samuel murió por inmersión alrededor de las 3:00 p.m. del domingo. Sin embargo, para sus seres queridos ese dato solo abre más preguntas. “Queremos saber qué pasó realmente. Exigimos que el Cicpc continúe investigando. Samuel sabía nadar, no tenía ninguna condición de salud, era un joven sano, no merecía un final así”, expresó uno de sus allegados, visiblemente afectado.
Mientras esperan respuestas, la familia insiste en que no descansarán hasta esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte del joven. «Al momento de encontrarlo, el cuerpo tenía un golpe en la cabeza y otro en la nariz«, aseguraron.
Denunciaron además que a pesar de lo sucedido «el club continuó sus actividades como si nada hubiese ocurrido. «Le subieron el volumen a la música, no se pronunció y tampoco colaboró con las investigaciones«, indicaron.
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