
En esta Semana Santa, la Policía Nacional desde el director general hasta el más reciente estudiante, mostraron una institución, cercana y humana, encarnando esa idea de policía de aproximación que acompaña el proceso de reforma y transformación. El mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, junto a su equipo de mando, recorrió las regiones norte, sur y este del país sin el aparataje de escoltas ni protocolos rígidos, caminando entre la gente, conversando con sencillez, compartiendo alimentos y mostrando el buen humor que caracteriza al liderazgo policial. Esa imagen, distinta a la que suele proyectar la autoridad, transmitió un mensaje profundo y necesario para la ciudadanía de autoridad con cercanía, manteniendo el respeto de su investidura sin perder la sencillez del trato directo. Mostrando un acercamiento que impacta en la confianza institucional, al dejar claro que la Policía no es una fuerza distante, sino parte viva de la sociedad que protege. Dando el al enseñar que el liderazgo no se ejerce desde la rigidez, sino desde la empatía y el respeto mutuo, rompiendo la rigidez de los uniformes y acercando la figura policial a la vida cotidiana de la población, demostrando que independientemente del rango y la función, detrás del uniforme hay personas de carne y hueso.
Ver al director general de la policía caminar en sectores como Capotillo sin aparataje de escolta era casi increíble. Esa escena, cargada de simbolismo, mostraba a una Policía que confía en la gente y que se atreve a estar en medio de ellos sin barreras, como un vecino más, como servidores públicos que entienden que la seguridad también se construye con confianza.
La Semana Santa estuvo a la altura de la seguridad pública que todos deseamos. No hubo incidentes que lamentar, y los hechos ocurridos en Las Terrenas respondieron más bien a las circunstancias propias del turismo flotante que allí se concentra, sin empañar el clima general de tranquilidad y orden que se vivió en el país. Ese gesto del mando policial, más que un acto espontáneo, fue una lección de convivencia. La autoridad se hizo cercana, la disciplina se volvió diálogo, y la seguridad se entendió como confianza compartida. En medio de los días de reflexión, la ciudadanía descubrió que detrás del uniforme existe un ser humano dispuesto a escuchar, a reír y a compartir, sin perder nunca la firmeza de su responsabilidad. La imagen de la Policía caminando sin miedo, con la frente en alto y la sonrisa abierta, nos enseñó de que la verdadera fuerza de las instituciones no está en el aparataje ni en la distancia, sino en la capacidad de inspirar respeto desde la cercanía.
Por Juan Manuel Morel Pérez
La entrada Semana Santa y Policía de proximidad se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).



