
Era un político bien valorado tanto por sus seguidores como por sus detractores. Lionel Jospin, histórico dirigente del Partido Socialista francés, ha fallecido a los 88 años, según ha anunciado su familia este lunes por la mañana. Su papel más relevante fue su cargo como primer ministro entre 1997 y 2002. Entonces, lideró un Ejecutivo de coalición entre socialistas, comunistas y verdes durante el periodo de cohabitación que hubo en el primer mandato del conservador Jacques Chirac. Aunque su carrera tuvo un final abrupto con 64 años tras las elecciones presidenciales de 2002, la elegancia con la que dio un paso atrás y mantuvo esa discreción mejoraron su imagen entre los simpatizantes socialdemócratas.«Francia sabe que uno de sus mejores dirigentes acaba de dejarnos», ha destacado el expresidente socialista François Hollande (2012-17) , que no siempre mantuvo unas relaciones fluidas con Jospin. El actual jefe del Estado, Emmanuel Macron, ha asegurado que el exprimer ministro había encarnado «una idea superior de lo que es la República». El insumiso Jean-Luc Mélenchon ha homenajeado «un modelo de exigencia y trabajo», mientras que el progresista Emmanuel Grégoire, que el domingo venció en las elecciones municipales en París, le ha dedicado su victoria.Esta diversidad de elogios no solo refleja los clásicos cumplidos a título póstumo, sino también la relevancia de su figura en el país vecino. Seguramente, Jospin no tuvo el carisma de Mitterrand, pero sí que fue un hombre de partido y el artífice de la última vez en que las distintas familias de la izquierda gala (socialistas, comunistas y verdes) gobernaron juntas a nivel estatal. Incluso Mélenchon, que entonces pertenecía al ala izquierda del PS, participó en ese gabinete. La principal aportación de ese Ejecutivo de coalición fue la reducción en el 2000 del tiempo de trabajo semanal, que bajó de 39 a 35 horas . Es una medida que el Gobierno de Pedro Sánchez prometió que imitaría en España (disminuyéndola a 37,5), pero de momento no la ha aprobado.Noticia relacionada No No Entrevista exclusiva Nicolas Sarkozy: «A diferencia de Napoleón, yo nunca me he sentido disminuido por los méritos de mi mujer» Fernando GoitiaSucesor de Mitterrand al frente del PSJospin nació en 1937 en Meudon (suroeste de la periferia de París) en el seno de una familia protestante. Durante su juventud, militó en organizaciones trotskistas y se integró en las filas socialistas en 1971 siguiendo las recomendaciones de esas organizaciones de infiltrarse en el PS para que radicalizara sus posiciones. Una vez formó parte del partido de la rosa, ascendió rápidamente en esa formación. En esa época –periodo clave para que los socialistas franceses hicieran el 'sorpasso' a los comunistas–, se encargó de las relaciones con las otras formaciones. Durante la presidencia del socialista François Mitterrand (1981-1995), el papel más relevante de Jospin fue como secretario general del PS. También ocupó un escaño como eurodiputado en esos años y en el consejo municipal de París, además de ejercer como ministro de Educación entre 1988 y 1992. No fue hasta el declive de Mitterrand cuando Jospin se convirtió en el líder de los socialistas. Entonces, se aprovechó de la indecisión del europeísta Jacques Delors –fallecido a finales de 2023– para liderar ese partido en las presidenciales de 1995. Fue el más votado en la primera vuelta, pero perdió en la segunda ante Chirac. Pero apenas dos años después, se convirtió en el responsable del Ejecutivo después de que la izquierda venciera en las elecciones legislativas anticipadas de 1997.Un «realista de izquierdas»«La economía debe servir al hombre y no al revés», «El mercado debe estar al servicio de las personas en lugar de ser su dueño», «El capitalismo es una fuerza que avanza, pero que no sabe adónde va»… Fueron algunas de las frases célebres de este dirigente que presumía de ser un «realista de izquierdas». Aunque se mostró crítico con la «Tercera Vía» iniciada entonces por el laborista británico Tony Blair, las ideas neoliberales también marcaron su Ejecutivo. El Gobierno de Jospin privatizó más de mil empresas entre 1997 y 2002, lo que representó más del doble que las privatizaciones efectuadas por los dos anteriores gabinetes conservadores.El balance de sus medidas y, sobre todo, la división de la izquierda contribuyeron al final abrupto de su trayectoria política en 2002. Aunque los sondeos lo daban como favorito para las elecciones presidenciales de ese año, ni siquiera logró clasificarse para la segunda vuelta al quedar por detrás de Chirac y del ultraderechista Jean-Marie Le Pen. «Asumo plenamente la responsabilidad de este fracaso», declaró el 21 de abril de ese año tras el anuncio del terremoto que supuso la clasificación de la extrema derecha para la segunda vuelta por primera vez en la historia de la Quinta República.Tras su retirada de la política activa, había formado parte del equivalente galo del Tribunal Constitucional. Había conservado la aureola de las figuras que son escuchadas cuando hablan. En 2022, se había pronunciado a favor de la alianza unitaria entre socialistas, insumisos, verdes y comunistas de cara a las legislativas de ese año, pero había advertido ante los efectos contraproducentes del «estilo incendiario» de Mélenchon . Curiosamente, su muerte ha tenido lugar en un lunes en que el debate político en Francia vuelve a estar marcado por el habitual guirigay en la izquierda para encontrar los responsables de las derrotas en algunas ciudades. El último político que logró que las distintas almas de la 'gauche' coexistieran en un mismo Gobierno ha pasado a mejor vida.



