Las lágrimas aparecieron antes de que pudiera controlarlas. Luciana Martínez se sentó frente a Georgina Barbarossa en "A la Barbarossa" (Telefe) y supo que no iba a ser una entrevista más. Era la primera vez que hablaba después de haber estado detenida, por el hurto a un turista estadounidense en la modalidad de "viuda negra". Inmediatamente tras su excarcelación quiso salir a contar su versión, y dio detalles de lo que ella vivió con la voz entrecortada y los ojos vidriosos.
La ex "Gran Hermano" repasó con lujo de detalles lo que pasó esa noche. Todo arrancó en un evento inaugural en un bar de Palermo. Una frase que resume esas horas de pesadilla: "Estaba muy angustiada y triste. Sentí miedo todo el tiempo". Y dejó en claro que no es ninguna "viuda negra", como algunos intentaron encasillarla.
Según su versión, ella, una amiga y su representante Cristian Wagner se fueron a otro club nocturno. Ahí apareció el hombre, un turista estadounidense, que se sumó al grupo. "Subo y se presenta un muchacho estadounidense y se queda con nosotros. Soy bastante dada y capaz eso tengo que mejorar. Diálogo había, pero muy poco porque ni Cris ni yo hablamos inglés. Nos invitó unos tragos. Decidimos bajar. Quedamos ahí hasta que termina la noche", relató con la angustia atravesándole la voz.
Luciana Martínez, cuando fue detenida por la policía.
Según su relato, más tarde intentó acercarse a otras chicas pero no le dieron cabida, así que volvió con el grupo. "Él nos invitó, nos vuelve a ver. Nadie nos llevó a la fuerza", aclaró. Pero algo le generaba incomodidad. Cuando decidieron seguir la noche en un after, la situación empezó a torcerse.
"Veo que el muchacho estaba relajado. Pide más bebidas, tomamos. Se relaja y dijo que tenía drogas: tusi y cocaína. Consume él. No consumimos nosotros", detalló, separando claramente su accionar del del turista.
El momento más crítico llegó en el hotel. Luciana fue al baño y el hombre, interpretando que "había onda", decidió irrumpir. Pero ella notó que el alcohol le pegó fuerte. "En eso que me empieza a tocar la ropa, se da cuenta que no soy una chica cis. Él empieza a mostrar una forma más desde el enojo. Me agarra de los brazos". Fue ahí cuando le gritó a su amigo que quería irse. "Quería salir, no estaba cómoda", insistió. La situación escaló rápido: "Este muchacho sale a agarrar a mi amigo: lo empuja, lo tira sobre la cama. En eso que busco mis cosas siento que están peleando. Salgo como puedo y lo único que alcanzo a ver es que tira el celular de mi amigo y lo muerde".
Frente a ese escenario de violencia, Luciana tomó una decisión que ahora le cuestionan. Le pidió a su amigo que se fuera de la habitación. "Si él se quedaba toda esta guerra iba a seguir. Le pedí enojada que se vaya, por eso se fue", explicó. En el piso, las panelistas le marcaron la contradicción: si tenía miedo, por qué decidió quedarse sola con el hombre. Y también quedó sin resolver cómo terminaron las pertenencias del turista en la calle, y quién las arrojó desde el balcón.
"Me termino de cambiar y esta persona se pone adelante, quiere continuar con la acción, pero en la cama. Sentí miedo todo el tiempo, pero en ese estado no sabés cómo reaccionar", concluyó Luciana, desbordada por la emoción y la bronca de sentirse juzgada por algo que, según su versión, vivió como víctima.



