La muerte de la cantante nigeriana Ifunanya Nwangene, de 26 años, tras sufrir la mordedura de una serpiente el pasado 31 de enero cuando dormía en su casa de Abuja, capital del país, ha provocado una fuerte polémica sobre la disponibilidad de antídotos para este tipo de venenos en los hospitales nigerianos. La joven, más conocida por su nombre artístico, Nanyah, acudió a toda prisa a dos centros hospitalarios en busca de tratamiento, pero en ninguno tenían el medicamento apropiado. Un amigo fue a una farmacia a comprarlo, pero no llegó a tiempo y la cantante falleció.
Seguir leyendo

