
El lanzamiento de la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, consolidó un avance histórico al registrar una altura de 70.400 kilómetros en órbita terrestre, una cifra inédita para vuelos tripulados.
Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen protagonizan este capítulo que reconfigura los límites de la presencia humana en el espacio profundo, superando cualquier registro previo en la cercanía de la Tierra.
Rumbo a la Luna y la maniobra TLI
Tras completar las verificaciones de los sistemas de soporte vital y comunicaciones, la cápsula Orion ejecutó con éxito la maniobra de inyección translunar (TLI) a las 8:12 pm EDT (12:12 GMT del 2 de abril). Este encendido crítico del motor impulsa a la nave fuera de la gravedad terrestre hacia el satélite natural.
"Eso nos sitúa en rumbo a la Luna. Es un punto de inflexión muy importante", declaró Norm Knight, director de la Dirección de Operaciones de Vuelo de la NASA.
Los ingenieros de la agencia y los especialistas en Houston analizaron cada parámetro antes de dar luz verde al encendido final.
Según el dossier oficial de la misión, la maniobra "impulsa a Orion en su trayectoria hacia la Luna y la coloca en la trayectoria de retorno libre que, en última instancia, traerá de vuelta a la tripulación a la Tierra para el amerizaje".
Desafíos técnicos y objetivos científicos
Durante las primeras horas del vuelo, el equipo debió sortear una breve pérdida de comunicación y un inconveniente técnico en el sistema sanitario de la cápsula.
Ambos eventos fueron resueltos sin afectar el cronograma. Lori Glaze, administradora asociada interina de la NASA, supervisó la recolección de datos previa a la TLI para asegurar la redundancia de los equipos clave. "Nos aseguramos de que los sistemas de soporte vital funcionen, de que la nave esté en buen estado", puntualizó Knight.
El plan de vuelo contempla que, en el sexto día de la misión, los astronautas realicen un sobrevuelo por la cara oculta de la Luna, capturando imágenes directas de un territorio inexplorado por el ojo humano.
La trayectoria diseñada en forma de 8 permitirá un retorno seguro al planeta sin necesidad de encendidos adicionales de motor, maximizando la seguridad de los tripulantes.
Un nuevo récord de distancia histórica
En su trayecto hacia el satélite, se espera que la Orion alcance una distancia máxima de 402.000 kilómetros desde la Tierra.
Este hito superará los 400.171 kilómetros logrados por la misión Apolo 13 en 1970, convirtiendo a la actual tripulación en los seres humanos que más lejos han viajado en la historia.
Este viaje, el primero tripulado a la región lunar en 53 años, funciona como un banco de pruebas definitivo para los sistemas de navegación que permitirán futuros descensos sobre la superficie lunar. Tras rodear el satélite, el regreso de la cápsula a la Tierra está programado para el décimo día de la misión.



