Una madre, su hijo y su hija recibieron condenas a prisión perpetua por el asesinato de un primo, a quien apuñalaron en la puerta de su casa en un ataque planificado. El brutal ataque ocurrió en Blackburn, Inglaterra, y conmocionó a la comunidad local.
La Justicia británica sentenció a Joanne Maxwell (47), su hijo Liam Donlin (25) y su hija Amie Clegg (22) por el homicidio de Paul Scott, un familiar con quien mantenían un conflicto desde hacía meses. Los tres “trabajaron en equipo” para ejecutar el crimen, según determinó el tribunal.
El hecho ocurrió el 22 de junio del año pasado, según detalló The Sun. De acuerdo con la investigación, la familia arrastraba una disputa desde septiembre de 2024, cuando Paul Scott intentó separar a Joanne Maxwell de una pelea. Ese resentimiento se mantuvo latente hasta que, en la madrugada del crimen, los tres acusados decidieron actuar.
Esa noche, Maxwell y Clegg salieron juntas a un bar en Blackburn y luego se reunieron con Donlin. Los tres regresaron en taxi a la casa familiar en Darwen, Lancashire. Ese chofer escuchó a la madre decir: “Esto tiene que resolverse esta noche. Tiene que hacerse”.

Ya en la vivienda, tomaron cuatro cuchillos de la cocina. Donlin, que había salido recientemente de prisión, envió mensajes a un amigo pidiendo un arma y advirtió en voz alta que iba a “cortar” a Paul Scott, todo en presencia de su madre y su hermana.
El ataque: “Lo apuñaló en el corazón”
Amie Clegg, que conocía la dirección de la víctima, llevó a su familia hasta la casa de Paul Scott y lo llamó para que saliera. Cuando el joven abrió la puerta, Donlin lo apuñaló directamente en el pecho y el corazón, mientras le gritaba: “Dale, sos una rata”.
Clegg filmó la escena con su teléfono. En el video, se escucha a Maxwell gritar desesperada: “¿Por qué hizo eso? Lo mató”. Donlin, por su parte, repetía “no, no, no” tras el ataque.
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Lejos de ayudar, la madre y la hija intentaron encubrir el crimen: mintieron sobre sus identidades y aseguraron a los servicios de emergencia que no sabían cómo Paul había resultado herido.
El tribunal de Preston Crown Court encontró a los tres culpables de asesinato. Donlin recibió una condena mínima de 25 años y 98 días de prisión; Maxwell, 22 años y 96 días; y Clegg, 19 años y 96 días. Además, la madre y la hija fueron condenadas por portar armas blancas.

El fiscal Richard Little KC fue contundente: “Esto no fue un accidente. Fue una puñalada deliberada, directa al pecho y al corazón de Paul Scott. Los tres querían lo mismo: darle una lección, atacarlo con cuchillos. Son todos culpables”.
La policía de Lancashire destacó el impacto devastador en la familia de la víctima. El detective John McNamara afirmó: “Nada lo va a traer de vuelta. Sus asesinos recibieron cadena perpetua, pero la familia de Paul también. Paul murió en un ataque brutal, inesperado, en el lugar donde debía sentirse más seguro: su casa, con su familia”.

Cómo fue la planificación y el rol de cada uno
La investigación reveló que Maxwell fue quien impulsó el ataque y alentó a sus hijos a vengarse por un conflicto personal. Donlin, excampeón de kickboxing, ejecutó la puñalada fatal. Clegg, además de filmar el hecho en Snapchat, llevó los cuchillos en su bolso y fue quien atrajo a la víctima a la puerta.

A pesar de que Clegg pidió “no lo apuñales de verdad”, la Justicia determinó que formó parte activa del plan y sabía que el objetivo era matar a Paul Scott.
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Tras el crimen, Clegg mintió a la ambulancia y ocultó información clave, lo que demoró la atención médica a la víctima.
El caso generó conmoción en Blackburn y en toda Inglaterra por la frialdad y la violencia con la que actuó la familia. La víctima, según la policía, era “muy querida” y su muerte dejó una herida profunda en sus seres queridos.



