
La Comunidad Palestina de Chile dio a conocer este sábado su condena frente a las restricciones impuestas por Israel al acceso al Santo Sepulcro en Jerusalén durante Semana Santa, uno de los momentos “más sagrados para millones de cristianos en todo el mundo”.
Esto luego de que el pasado 20 de marzo trascendiera la noticia de que las autoridades israelíes dispusieron por primera vez un cierre indefinido del templo, lo que implica la suspensión de las celebraciones de Semana Santa y Pascua, además de misas y liturgias habituales.
En un comunicado oficial que compartió en redes sociales, la agrupación afirmó que para miles de familias en nuestro país -ya que Chile alberga la mayor comunidad de cristianos de origen palestino-, “Jerusalén no es solo un símbolo religioso, sino parte viva de su identidad, historia y fe. Lo que hoy ocurre no es ajeno ni distante: es una herida directa”.
“Se ha intentado presentar esta situación como una mera medida de seguridad. Sin embargo, el problema de fondo es otro, mucho más grave. No estamos ante una simple restricción de acceso, sino frente a una vulneración sistemática del status quo histórico de los lugares santos, principio que por más de un siglo ha garantizado el respeto a los derechos de las distintas confesiones religiosas en Jerusalén”, afirmó la comunidad.
DECLARACIÓN
— Comunidad Palestina de Chile (@ComPalestinaCL) March 28, 2026
PÚBLICA
Ante las restricciones impuestas por la ilegal ocupación israelí al acceso al Santo Sepulcro pic.twitter.com/YkaqOk5JEr
Para luego apuntar a que “Israel, en su calidad de potencia ocupante en Jerusalén Este, no tiene soberanía sobre dicho territorio y, por tanto, no tiene derecho a alterar unilateralmente este equilibrio. Su obligación, conforme al derecho internacional, es garantizar el libre ejercicio del culto y preservar el acceso irrestricto a los lugares santos“.
De la misma forma, afirmaron que estos hechos deben analizarse en un contexto más amplio y preocupante, ya que junto con las restricciones a las celebraciones cristianas, también se ha impedido el acceso al complejo de la Mezquita de Al Aqsa durante el mes de Ramadán.
“El fondo del asunto es claro: la pretensión de ejercer, de facto, una anexión ilegal de Jerusalén, arrogándose la facultad de decidir cuándo, cómo y quién puede rezar en los lugares más sagrados”, señaló la agrupación, para luego apuntar a que lo sucedido “constituye una afrenta a toda la cristiandad”.
“No se trata únicamente de una afectación a los cristianos palestinos, sino de una vulneración que golpea a millones de creyentes en todo el mundo”, aseguró.
Para finalizar su publicación haciendo un llamado urgente al Gobierno de Chile a “condenar estos hechos de manera clara y categórica, entendiendo que esta situación afecta a toda la cristiandad y constituye una grave transgresión a la libertad religiosa y al derecho internacional”.
A lo largo de la historia, incluso en períodos de guerra o durante la pandemia de Covid-19, el acceso al Santo Sepulcro había sido restringido, pero nunca interrumpido de manera indefinida como ocurrió en esta oportunidad.
La clausura se acordó el pasado 28 de febrero argumentando “razones de inseguridad”, ante el riesgo a que los visitantes y clérigos y religiosos que ahí residen sufrieran el impacto de los misiles de la guerra de Irán, para ponerse en marcha a mediados de marzo, como consignó The Catholic Herald.
En un comunicado, el jefe de la Administración Civil de Israel declaró: “Todos los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluyendo el Muro de las Lamentaciones, el Monte del Templo y la Iglesia del Santo Sepulcro, permanecerán cerrados (…) por razones de seguridad, dadas las tensiones actuales en la región".
La decisión marca un precedente inédito e inició un debate sobre la libertad de culto en ese territorio, en un momento especialmente sensible para millones de fieles que esperaban participar de las celebraciones más importantes del calendario cristiano.


