El mundo del espectáculo está de luto. El actor estadounidense Chuck Norris falleció ayer a los 86 años en Hawái, su último lugar de residencia, tras sufrir una “emergencia médica”. La noticia, que impactó a sus millones de seguidores, fue confirmada a través de su cuenta oficial de Instagram con un emotivo comunicado por parte de su familia.
“Con profunda tristeza, nuestra familia comparte el repentino fallecimiento de nuestro querido Chuck Norris ayer por la mañana. Estaba rodeado de su familia y descansaba en paz. Para el mundo, fue un artista marcial, actor y un símbolo de fuerza; para nosotros, fue un esposo devoto, un padre y abuelo amoroso”, se puede leer en el mensaje publicado este viernes.
El padre les dejó como herencia un barrio cerrado nudista y ahora no saben qué hacer
Aunque su figura estuvo marcada por la acción, en su vida privada el actor buscó siempre el equilibrio y la conexión con la naturaleza. Tal es así que su última residencia, donde vivió hasta sus últimos días, es una propiedad de estilo colonial de más de 400 m² en la exclusiva costa norte de Kauai. Norris había adquirido esta casa en 2015 por US$7 millones en el área de Paradise Ranch (Kilauea), un enclave diseñado para disfrutar de la playa y la privacidad en familia.
Pero, esta no fue la única propiedad de la celebridad encontacto con la playa, el mar y la vegetación tropical frondosa. Hace pocas semanas se conoció que una de las viviendas más singulares del Caribe, que perteneció a Norris en los años 80, salió nuevamente a la venta por US$14 millones. Se trata de Shoreline, una villa ubicada en Anguila, un destino asociado al lujo sereno.
Cómo es la casa que perteneció a Chuck Norris y ahora se vende
Desde que dejó de pertenecer al actor, la casa cambió de manos y de estética. La adquirió en 2005 una familia europea, que emprendió una actualización integral: renovaron los espacios sociales, redefinieron la paleta interior y sumaron un cottage independiente que funciona como anexo privado. El resultado combina diseño contemporáneo y una impronta caribeña más sobria.

Uno de los puntos más llamativos es la sala de estar en la azotea, completamente vidriada, que abre la vista hacia el mar Caribe y conecta con varias terrazas pensadas para tomar sol, hacer ejercicio o simplemente contemplar el paisaje.

En el exterior, la piscina se convierte en el centro de la escena, rodeada por senderos de piedra y un porche techado que aprovecha el clima templado de la isla. El jardín, con almendros y vegetación baja, refuerza la privacidad sin bloquear el horizonte.
Comienza la construcción del “London Eye” de Buenos Aires: cuándo se inaugura y dónde estará

El proyecto también incorporó un área de bienestar, con sauna, pileta de inmersión en frío, gimnasio con visual al océano y un jacuzzi en la terraza cubierta. A esto se suman espacios pensados para el ocio: una oficina, un cine en casa, una sala de billar con barra y vista a la piscina.

En el interior predominan las líneas limpias, los tonos claros y los detalles en madera, una combinación que acentúa el diseño contemporáneo y al mismo tiempo mantiene el foco en el entorno natural.
El lugar elegido para construir el rascacielos más alto de Europa

Shoreline volvió al mercado como una pieza destacada del inventario inmobiliario de Anguila: una residencia con historia, renovada a fondo y orientada a quienes buscan un retiro exclusivo en una de las islas más codiciadas del Caribe. Y ahora, con la noticia de la muerte de Chuck Norris, su propietario más célebre, cobra otro valor simbólico.

