
Después de casi un año de espera, los ‘carniceros de Porto Pi’ se sentarán en el banquillos de los acusados este próximo martes por presuntamente intentar matar a un joven a puñaladas a la salida de la discoteca Velvet de Palma.
Los hechos sucedieron a las 06:00 horas de la madrugada del 6 de abril de 2025. Primero se inició una discusión en la que uno de los acusados recibió varios golpes en la cabeza a manos de la víctima. Como respuesta se abalanzaron contra él, lo tiraron al suelo y, mientras le sujetaban y le amenazaban de muerte, uno le propinó hasta 11 puñaladas en la zona de las nalgas mientras todos le decían: «¡te vamos a matar!».
Los atacantes impidieron cualquier defensa o protección de la víctima y aprovecharon para propinarle repetidos puñetazos y patadas por todo el cuerpo.
Los empleados del establecimiento de ocio nocturno intervinieron y pararon la agresión, que fue grabada por varios testigos. La Policía Nacional, una vez recibidas la denuncia y las imágenes, abrió una investigación y detuvo a los presuntos agresores.
Horas después, la víctima explicó a los investigadores que no sintió en ningún momento cómo le pinchaban ni siquiera dolor por los numerosos golpes recibidos. Cuando le acuchillaban escuchó una voz que decía: «Dale en el culo, que ahí no lo vas a matar». El herido solo recordaba la presión sobre su espalda. Quedó tendido en el suelo, sin poder levantarse, hasta que llegó la Policía.
Las consecuencias médicas fueron graves: sufrió neumotórax derecho, fractura costal, heridas que requirieron sutura e ingreso hospitalario, y necesitó 45 días para sanar, dos de ellos de carácter grave. Como secuelas arrastra neuralgias intercostales, estrés postraumático y cicatrices con perjuicio estético.
Ahora el caso ha llegado a la Audiencia Provincial de Baleares. La Fiscalía solicita que cada uno de los procesados sea condenado a nueve años de prisión, lo que suma 36 años de prisión en total, y que paguen una indemnización conjunta de 13.000 euros como supuestos coautores de un delito de asesinato en grado de tentativa.
El Ministerio Público también acusa a la propia víctima inicial de un delito leve de lesiones por golpear primero a uno de los agresores y solicita que se le imponga una multa de dos meses con una cuota diaria de 12 euros.
El caso ya ha sido elevado a juicio oral y se perfila como uno de los procesos más impactantes del año en Palma, con una petición global que asciende a 36 años de prisión si el tribunal respalda íntegramente la acusación de la Fiscalía. Por su parte, la acusación particular, a cargo del prestigioso abogado David Salvà, aumenta la petición a los 40 años.



