Un estudio liderado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) ha probado en células un nuevo sistema de nanopartículas que combina, por primera vez, un fármaco habitual en quimioterapia (doxorrubicina) con la aplicación de dos formas distintas de calor local -mediante radiación en el infrarrojo cercano y un campo magnético- para potenciar su acción, obteniendo buenos resultados 'in vitro'.

