Mantener momentos de relajación en la rutina diaria suele asociarse con prácticas como la meditación o el ejercicio físico. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que algo tan simple como escuchar música también podría tener un impacto directo en la reducción de la ansiedad, siempre que se haga durante el tiempo adecuado.
La investigación, desarrollada por especialistas de la Toronto Metropolitan University y publicada en la revista PLOS Mental Health, analizó cómo la música influye en el estado emocional y en los niveles de ansiedad en adultos.
Leé también: Un estudio determinó que los chicos que crecieron antes de los 2000 desarrollaron una poderosa habilidad
Los resultados mostraron que escuchar música durante 24 minutos diarios, combinada con un tipo específico de estimulación auditiva, puede reducir de manera significativa los síntomas de ansiedad, incluso en personas que ya reciben tratamiento farmacológico.
Qué descubrió el estudio
Los investigadores realizaron un ensayo clínico con 144 adultos que presentaban ansiedad moderada y que ya estaban bajo tratamiento con medicación.
El objetivo fue evaluar cómo distintas duraciones de exposición a estímulos auditivos podían influir en el estado de ánimo y los niveles de ansiedad. Para eso, los participantes se dividieron en grupos que escucharon diferentes tipos de sonido y por distintos períodos de tiempo:
- ruido rosa durante 24 minutos (grupo de control);
- música con estimulación por latidos auditivos durante 12 minutos;
- música con estimulación por latidos auditivos durante 24 minutos;
- música con estimulación por latidos auditivos durante 36 minutos.
Antes y después de cada sesión, se midieron los niveles de ansiedad y el estado emocional de los participantes mediante cuestionarios específicos.
Los resultados indicaron que la duración de 24 minutos fue la más efectiva: logró una reducción significativa de la ansiedad, similar a la sesión de 36 minutos y superior a la de 12 minutos.

Es decir, los investigadores identificaron un “punto óptimo” en la cantidad de tiempo necesaria para obtener beneficios sin necesidad de dedicar largos períodos del día.
Por qué escuchar música puede ayudar a reducir la ansiedad
Los especialistas explican que la música tiene efectos directos sobre el cerebro y puede influir en la actividad neuronal. En este estudio, se utilizó una técnica llamada estimulación por latidos auditivos (ABS, por sus siglas en inglés), que consiste en reproducir patrones sonoros diseñados para sincronizarse con las ondas cerebrales.
Según los investigadores, esta combinación ayuda a regular las emociones y a disminuir tanto los síntomas cognitivos como físicos de la ansiedad.
Entre los principales efectos observados se encuentran:
- reducción de pensamientos intrusivos;
- mejora en la concentración;
- disminución de molestias físicas como náuseas o tensión en el pecho;
- mayor sensación de calma y bienestar general.
Además, en comparación con el ruido rosa, un sonido similar al de la lluvia o el mal, la música combinada con esta estimulación mostró resultados más efectivos en la reducción de la ansiedad.
Otros factores que influyen en la ansiedad
El estudio también destaca que la ansiedad es una condición compleja que puede verse afectada por múltiples factores.
Según Cleveland Clinic, los trastornos de ansiedad pueden manifestarse cuando:
- la preocupación interfiere con la vida cotidiana;
- las reacciones son desproporcionadas a la situación;
- la persona no logra controlar sus respuestas emocionales.
Por eso, los especialistas señalan que escuchar música puede ser una herramienta complementaria, pero no reemplaza los tratamientos tradicionales como la terapia psicológica o la medicación.
Entre los factores que también influyen en la ansiedad se encuentran:
- el estrés cotidiano;
- la calidad del sueño;
- el entorno social;
- el acceso a tratamientos adecuados;
- los hábitos de vida.
Los investigadores concluyeron que incorporar sesiones de música de alrededor de 24 minutos al día puede ser una estrategia simple, accesible y de bajo costo para ayudar a reducir la ansiedad, especialmente como complemento de otros tratamientos.

