En plena era digital, donde la inmediatez y la hiperconexión forman parte de la rutina diaria, cuidar la salud mental se ha convertido en un desafío colectivo. La tecnología, que a menudo se asocia con aislamiento, también puede ser una aliada si se utiliza con propósito comunitario. Bien empleada, puede convertirse en una herramienta para informar, acompañar y tejer redes de apoyo que acerquen recursos y orientación a quienes más lo necesitan.


