La salud se convirtió en una de las prioridades de la Unión Europea tras el estallido de la pandemia de covid. En 2021, la Comisión aprobó el Plan Europeo de lucha contra el Cáncer, una de las enfermedades que acapararon buena parte de la inversión ―4.000 millones de euros― al ser la mayor causa de mortalidad en el continente, que con un 10% de la población mundial acumula el 25% de los casos ―debido sobre todo al envejecimiento―. Pero la inestabilidad global y la priorización de las políticas de defensa han dejado a la salud en un segundo plano: los presupuestos han caído, y el cáncer ya no aparece entre las prioridades.
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