La enfermedad de Alzheimer se relaciona con la acumulación en el cerebro de placas de la proteína beta-amiloide, aunque esa acumulación no siempre exprese una fuerte relación con el deterioro cognitivo que también la caracteriza. No hemos de olvidar, por tanto, que otras alteraciones cerebrales desconocidas pueden estar también de algún modo implicadas. Mientras lleguemos a conocerlas, la investigación sobre la enfermedad no cesa y viene mostrando con especial consistencia que la reducción de las placas beta-amiloides puede enlentecer su progreso en modelos animales y también en humanos.
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