Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Santo Domingo.-La Iglesia católica utilizó el tradicional Sermón de las Siete Palabras, celebrado el pasado Viernes Santo en la Catedral Primada de América, para elevar un llamado a la conciencia nacional frente a problemáticas sociales como la violencia, la desigualdad, la corrupción, la crisis de valores y el abandono de los más vulnerables.
Durante la ceremonia eucarística, distintos sacerdotes y diáconos abordaron las siete frases pronunciadas por Jesucristo en la cruz, vinculándolas con la realidad actual de República Dominicana y exhortando a una conversión tanto personal como colectiva.

Al reflexionar sobre la primera palabra “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, los predicadores destacaron la necesidad urgente de una sociedad más misericordiosa, señalando que la violencia, el crimen y la degradación moral continúan afectando gravemente al país.
En ese sentido, se hizo énfasis en el aumento de la violencia de género, la criminalidad y el deterioro de valores, advirtiendo sobre el impacto de las redes sociales y la falta de orientación en jóvenes, quienes, según indicaron, son influenciados por modelos alejados del Evangelio.

Asimismo, se denunció la facilidad de acceso a armas, drogas y alcohol, así como la presunta complicidad o debilidad de algunos organismos encargados de regular estos fenómenos.
Desigualdad social
Uno de los momentos más contundentes del sermón se produjo durante la reflexión sobre la segunda palabra, “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, donde se cuestionaron las profundas desigualdades económicas en el país.

Los religiosos criticaron la disparidad entre los altos salarios de funcionarios públicos y los bajos ingresos de trabajadores, señalando que esta brecha evidencia una falta de justicia social.
También cuestionaron la inversión en megaproyectos frente a necesidades urgentes como salud, educación y vivienda.
En esa misma línea, se expresaron preocupaciones sobre el sistema hospitalario, describiendo carencias en la atención médica, falta de camas y dificultades para acceder a servicios de salud de calidad.
La tercera palabra, “He ahí a tu hijo; he ahí a tu madre”, fue enfocada en la situación de las familias dominicanas, en especial aquellas encabezadas por mujeres.
Se resaltó la carga que enfrentan muchas madres en condiciones de vulnerabilidad, así como los altos niveles de violencia intrafamiliar y feminicidios. La Iglesia llamó a fortalecer la protección de la mujer, promover su dignidad y crear entornos seguros, señalando que estas problemáticas no son cifras, sino realidades que afectan directamente a miles de hogares.
Juventud sin esperanza
Durante la meditación de la cuarta palabra, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, se abordó el sentimiento de abandono que experimentan muchos jóvenes, quienes enfrentan desempleo, estigmatización social y falta de oportunidades.
Los predicadores también hicieron referencia a personas en situación de calle, señalando lugares emblemáticos de la capital donde se evidencia esta realidad, y cuestionaron la falta de atención integral hacia estos sectores.

Clamor por justicia
La quinta palabra, “Tengo sed”, fue interpretada como un llamado a atender las necesidades más profundas del pueblo dominicano, incluyendo justicia, equidad y mejores servicios públicos. Se criticó la indiferencia ante el sufrimiento de los más vulnerables, mencionando a enfermos, inmigrantes, niños en situación de riesgo y familias afectadas por la violencia. También se exhortó a las autoridades a gobernar con mayor sensibilidad social.

En la sexta palabra, “Todo está consumado”, los religiosos resaltaron que, a pesar de los desafíos, existe esperanza si se asume un compromiso real con la transformación social.
Se identificaron como principales problemas del país la delincuencia, la inflación, el desempleo, la corrupción y las deficiencias en salud y educación.
Además, se hizo un llamado a proteger el medio ambiente, destacando la importancia de la Ley 64-00 sobre medio ambiente y recursos naturales.

Llamado a la conversión
Finalmente, el Sermón de las Siete Palabras concluyó con una invitación a la reflexión profunda y a la acción concreta.
La Iglesia reiteró que la fe no puede vivirse de manera aislada, sino comprometida con la realidad social, promoviendo la justicia, la solidaridad y el respeto a la dignidad humana. El mensaje central giró en torno a la necesidad de construir una sociedad más justa y humana.
Confianza
— Esperanza
La séptima palabra fue expuesta como síntesis de confianza filial y entrega voluntaria: Jesús “se abandona” en el Padre al culminar su misión, resaltando la confianza en medio de crisis, entrega por el bien común y esperanza de retorno a la “casa del Padre”.
La publicación Iglesia reflexiona sobre la realidad social al tratar de las Siete Palabras apareció primero en El Día.


