Venezuela pasa página, pero con reservas. La ley de amnístía prometida por la presidenta Delcy Rodríguez ya ha sido aprobada y ha empezado a dar frutos, como el levantamiento del arresto domiciliario del político opositor Juan Pablo Guanipa, quien había sido arrestado de nuevo horas después de ser encarcelado. Pero ni la oposición ni las onegés venezolanas que velan por los derechos humanos consideran suficiente la ley y denuncian que nace sesgada y deja muchos cabos sueltos.


