
Ucrania se ha salido del foco. Esa es la realidad. La guerra en Oriente Próximo ha provocado que el debate estratégico ya esté tanto en el futuro de Kiev, y Zelenski asume que tiene que acelerar su actividad diplomática -como se demostró con sus últimos viajes a España o Reino Unido- en busca de acuerdos bilaterales y más ayuda. El paraguas europeo es lo único que tiene seguro Ucrania porque Washington la sitúa en un segundo plano, pero si los estragos de la crisis actual hacen mella en la UE Kiev acabará saliendo castigada mientras Rusia sigue atacando y no tiene prisa por alcanzar un acuerdo de paz.
Fuentes comunitarias explican a 20minutos que la situación de Ucrania sigue siendo una prioridad total -si no la más importante- para la UE, pero el mundo ahora mismo es todo inestabilidad. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, por su parte, ha reivindicado este jueves que sus tropas están recuperando más terreno del que Moscú está conquistando ahora mismo, como una manera de avisar a los aliados de que con más apoyo Kiev puede ganar la guerra... ya de por sí estancada sobre todo en el este.
En general, el Gobierno de Zelenski se ve con tres grandes problemas. El primero es que los intereses de Trump no están en Ucrania. En una entrevista con Reuters el presidente ucraniano ha comentado que se ha negado a aceptar la última propuesta que puso sobre la mesa Washington: garantías de seguridad para Kiev siempre y cuando estos cedan a Putin el control total del Donbás. Ucrania no pasa por ese ahora y el presidente estadounidense está inmerso en la guerra contra Irán y una potencial negociación con los ayatolás. "Ucrania no es nuestra guerra", ha llegado a decir Trump este mismo jueves.
Aunque Kiev sí ha retomado los contactos con Estados Unidos, Zelenski sabe que necesita un cierto intercambio para que la Casa Blanca no pierda del todo el interés en su causa. "Estamos debatiendo futuras entregas de cierto equipamiento que Ucrania posee. Queremos que los países de Oriente Próximo también nos den la oportunidad de fortalecernos. Ellos tienen algunos misiles de defensa aérea de los que nosotros carecemos. Nos gustaría alcanzar acuerdos al respecto", sostuvo en otra entrevista con Le Monde, bajo la idea de que Ucrania no es solo "receptora" de seguridad, sino que también puede ofrecerla a sus aliados.
Derivado de esa situación está el bloqueo actual en las negociaciones con Rusia. Los últimos contactos a tres se dieron en Ginebra en febrero y estaba prevista otra ronda en marzo, pero no se va a producir. Ucrania ya pone el foco en abril... pero sin demasiado optimismo. "No vemos ningún deseo genuino por parte de Rusia de poner fin a la guerra, y compartimos esta visión con nuestros socios. Estados Unidos cree que Putin quiere que la guerra termine. Nuestras posturas aquí son completamente diferentes", añadió a este respecto un Zelenski que reconoce con cada vez más honestidad las diferencias de estrategia que tienen ellos y Estados Unidos sobre cómo abordar un futuro acuerdo.
Trump ha dejado de tener a Ucrania en sus conversaciones, pero en todo caso cuando toca pone la presión sobre Kiev y no sobre Moscú, se viene lamentando el presidente ucraniano en los últimos días. "Sabemos que Putin no quiere terminar la guerra. Pedimos una mayor presión para hacer que quiera hacerlo. Pero Estados Unidos cree que sí quiere terminarla, así que, ¿por qué aplicar presión adicional si Rusia está mostrando que también está dispuesta a la paz?", se cuestionó de nuevo esta semana. Hace unos meses, de hecho, el inquilino de la Casa Blanca pidió a Kiev que se sentara "en serio" en la mesa de negociaciones.
Esa presión a Putin es clave. Así, Zelenski ha insistido en la importancia de mantener las sanciones económicas contra Rusia toda vez que ha indicado que continuar el esfuerzo bélico es una cuestión económica. "Se trata de dinero. Y el dinero no son solo tanques. Nadie lucha ya con tanques. El dinero significa drones y personas. Las personas significan contratos. Y si no tienen dinero para contratos, su fuerza está disminuyendo", sentenció.
Y el tercero de los problemas de Ucrania ahora mismo es el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Primero ha bloqueado la ayuda europea de 90.000 millones de euros y ahora también ha añadido el corte del gas para Ucrania. Dos golpes en plena campaña electoral, pero que afectan directamente no solo a Kiev, sino a la UE en su conjunto. "Sin petróleo no hay dinero", le ha dicho Orbán a Zelenski respecto al oleoducto de Druzhba, dañado por los ataques rusos y que será reparado por una misión de la Unión y por Ucrania precisamente para aplacar la ira del premier magiar.
En ese escenario, Zelenski aboga por alternativas para acceder al respaldo europeo. "Estaremos agradecidos si pueden desbloquear este mecanismo. Si no lo hacen, esperamos una alternativa que nos permita acceder a estos fondos", esgrimió, recordando que la opción de usar los activos rusos congelados sigue siendo una posibilidad, aunque mucho más compleja, sobre la que alcanzar el consenso comunitario. Para Ucrania ese dinero es a vida o muerte. "Esto supone un riesgo para todos. Es un riesgo para la seguridad europea. Creo que no habrá un colapso y que los europeos resolverán este problema", sostuvo optimista el presidente. La guerra sigue y Ucrania ve que el tiempo se le estrecha. Mientras, Europa mira cómo le crecen los enanos, y no se quiere olvidar de Kiev pero al mismo tiempo la situación en Irán le abre también nuevos frentes.
Tymofiy Mylovanov, exministro de Economía ucraniano: "La total prioridad de EEUU es Irán y no Ucrania"
Tymofiy Mylovanov, exministro de Economía ucraniano (2019-2020) y actual presidente de la Kyiv School of Economics, explica a 20minutos que ahora mismo "la total prioridad de EEUU es Irán y no Ucrania, con mucha diferencia". Pero al mismo tiempo avisa de que todo está relacionado: "Lo que está sucediendo en Irán y lo que está sucediendo en Ucrania están vinculados. Rusia intensifica la tensión aquí mientras presta apoyo allí. A corto plazo, debilitar a Irán podría, paradójicamente, beneficiar a Rusia", expone. Pero a largo plazo, debilitar a Irán también debilita a Rusia. "Francamente, creo que Vladimir Putin entiende que él podría ser el siguiente si Estados Unidos sale victorioso frente a Irán", concluye Mylovanov.
De hecho, no cree que las negociaciones Ucrania-Rusia-EEUU se vayan a retomar pronto. "Putin va a esperar cómo se desarrollan las cosas con Irán", comenta el exministro. Mientras, Kiev espera la llegada de la ayuda económica de la UE, esos 90.000 millones bloqueados, que son urgentes más para el medio y el largo plazo. "Los riesgos se están acumulando y, en algún momento, la presión podría llegar a desbordarse, lo que podría desencadenar una situación crítica en la que se deteriorara la confianza en la estabilidad interna de Ucrania. Esto debe evitarse, porque aún hay tiempo", desarrolla un Mylovanov que aun así asume que ese tiempo "siempre corre en contra de Ucrania".
Pero la pregunta que se hace es "¿en qué condiciones va a terminar la guerra". Esa es la clave: "Si el paso del tiempo conduce a mejores condiciones para Ucrania, entonces podría, de hecho, jugar a su favor. Pero incluso esa perspectiva es incompleta. La cuestión fundamental es si Rusia está dispuesta a dejar de luchar. Sin eso, la cuestión del tiempo deja de tener relevancia", concluye.



