La guerra en Irán empieza a impactar de lleno en el bolsillo de los estadounidenses. La Administración del presidente de EEUU, Donald Trump, ha propuesto aumentar el gasto en Defensa hasta los 1,5 billones de dólares (cerca de 1,3 billones de euros) para los presupuestos de 2027. Se trata de un aumento de cerca del 40% y el mayor incremento en décadas.
La propuesta presupuestaria para 2027 se presenta en un momento especialmente complejo para el presidente, que debe afrontar decisiones de alto riesgo en el ámbito internacional, en un contexto marcado por el envío de tropas estadounidenses a Oriente Medio. A ello se suma el desgaste interno de una población que ya padece las repercusiones económicas del acusado incremento de los precios de la gasolina derivado del conflicto.
El plan presupuestario de Trump también propone reducir el presupuesto en un 10% para los programas no relacionados con la Defensa, como programas sociales y ayudas, al trasladar algunas de estas responsabilidades a los gobiernos estatales y locales para el próximo año fiscal, según la agencia AP.
"El presidente Trump está comprometido con reconstruir nuestras fuerzas armadas para garantizar la paz mediante la fuerza", se indica en el documento de ajuste presupuestario publicado durante las últimas horas.
Esta solicitud, que deberá ser aprobada por el Congreso de Estados Unidos, es independiente de los 200.000 millones de dólares que el Pentágono solicitó para la guerra en Irán. De confirmarse, tras el respaldo de la Cámara de Representantes y el Senado por una mayoría simple, el gasto para defensa aumentaría así en medio billón de dólares respecto al presupuesto anterior.
El presidente Donald Trump ha manifestado desde hace tiempo su deseo de aumentar el presupuesto de defensa e impulsar la fabricación nacional de material de defensa. Así, a principios del 2026, el republicano expresó que el presupuesto militar del país para 2027 debería incrementarse hasta alcanzar los 1,5 billones de dólares, un máximo histórico que sería alcanzable gracias a la recaudación de los aranceles. En una publicación de Truth Social, Trump aseguró que este presupuesto logrará construir el "sueño militar" del país.

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EFE
"El presidente Trump prometió reinvertir en la infraestructura de seguridad nacional de Estados Unidos para garantizar la seguridad de nuestra nación en un mundo peligroso. El presupuesto para 2027 cumple esta promesa y garantizaría que Estados Unidos siga contando con el ejército más poderoso y capaz del mundo", afirmó Russell Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca en una carta adjunta a la propuesta presupuestaria.
La petición en materia de Defensa complacerá a los partidarios de una política exterior más agresiva en el Capitolio, pero también pone de manifiesto cómo Trump está intentando financiar su apuesta reforzada por las iniciativas militares en un año que empezó con la intervención de EEUU en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y, poco después, prosiguió con su guerra contra el régimen de los ayatolás.
Un conflicto que, a ojos de otros miembros del gabinete como Marco Rubio, secretario de Estado, era ineludible porque "en ningún caso, un país gobernado por clérigos chiitas radicales con una visión apocalíptica del futuro puede poseer armas nucleares".
"Estamos peleando guerras"Durante su discurso a la nación de esta semana, Trump reivindicó una vez más el papel del Ejército de EEUU y la importancia que tiene para su Administración, al señalar que están "peleando guerras" y que no pueden "ocuparse del cuidado infantil" ni de iniciativas como "Medicaid", dejando claro que las Fuerzas Armadas eran prioritarias frente a otros aspectos estatales. Una circunstancia que se ve directamente reflejada en el recorte del 10% que el Ejecutivo ha propuesto en todo el gasto que no se destine a Defensa.
Estas reducciones en las partidas domésticas se sumarían a los recortes de otras que ya ha llevado a cabo, como las coberturas de salud, los cupones de alimentos o la ayuda exterior.
Así, entidades como el Departamento de Educación, que Trump quiere eliminar desde que regresó al poder, sufriría un nuevo recorte del 2,9%, mientras que el de Agricultura perdería un 19% del presupuesto y el de Comercio un 12,2%.
Una de las mayores podas la sufriría la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) a la que quieren quitar en torno a un 52 % de sus fondos, en línea con la política climática regresiva que defiende el mandatario.
La NASA vería cómo varias misiones científicas se cancelan después de perder un 23 % de sus recursos. El director de la oficina presupuestaria presumió de haber eliminado "agencias federales ineficientes", entre ellas USAID, y de haber conseguido "casi 2 billones de dólares en ahorros".
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