
Santo Domingo.– La Iglesia católica centró este Viernes Santo su mensaje en una fuerte crítica al funcionamiento del Estado, la corrupción y la falta de respuesta a los más vulnerables, durante el inicio del Sermón de las Siete Palabras 2026, celebrado en la Catedral Primada de América.
La jornada estuvo encabezada por monseñor Carlos Tomás Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo, quien tuvo a su cargo las palabras y oración de apertura.
La Primera Palabra, basada en Lucas 23,34: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, fue pronunciada por el reverendo padre Francisco Benito Alvarado Herrera, vicario episcopal de la Pastoral de Adolescencia y Juventud.
Críticas al Estado y la corrupción
En su reflexión, el sacerdote lanzó cuestionamientos directos al manejo del Estado y a prácticas de corrupción que, a su juicio, afectan la dignidad humana.
Denunció la existencia de estructuras donde priman intereses particulares sobre el bienestar colectivo, al señalar que hay “aquellos que se reparten el botín entre colegas en las sombras de los acuerdos extraoficiales, los que salvan el puesto pero no el servicio, los que salvan el partido pero no la patria, los que salvan la institución pero no al hombre herido en su dignidad”.
Asimismo, advirtió sobre una desconexión entre las autoridades y las necesidades reales de la población, indicando que muchos priorizan funciones administrativas por encima del servicio social.
Feminicidios y acceso a armas ilegales
Durante su reflexión, el sacerdote denunció con firmeza la violencia que afecta a la sociedad, especialmente contra las mujeres, señalando que “el hombre como ser masculino, no termina de entender que no es dueño de la vida y la libertad de las mujeres, penosamente sigue manchando sus manos con sangre y dejando dolor histórico en niños, con una orfandad impuesta”.
Asimismo, advirtió sobre el acceso a armas, drogas y alcohol, al afirmar que este fenómeno persiste “gracias a la incapacidad y complicidad de quienes conforman los organismos de control”, lo que, dijo, facilita que incluso jóvenes en edad escolar porten armas y pongan en riesgo la vida de otros ciudadanos.



