
Durante años se ha repetido una regla casi implícita en muchas familias: en la mesa no se habla de política ni de religión. La intención suele ser evitar discusiones incómodas que puedan generar diferencias entre personas cercanas. Sin embargo, con la cercanía de las elecciones 2026, en un escenario marcado por tensiones y posturas enfrentadas, algunos especialistas advierten que evitar el tema no fortalece el diálogo —esencia de toda democracia— y que, por el contrario, resulta necesario abrir espacios de conversación sanos.¿Qué es la polarización política? La polarización política se entiende como el proceso mediante el cual ciudadanos y partidos se distancian progresivamente hacia posiciones ideológicas opuestas, acompañada muchas veces de actitudes hostiles hacia quienes piensan distinto. Este fenómeno no se limita a la diferencia de opiniones: incorpora una fuerte carga emocional que alimenta el rechazo y la confrontación. En este contexto, las llamadas cámaras de eco —espacios donde las personas solo interactúan con visiones afines— refuerzan creencias previas, reducen la exposición a perspectivas distintas y profundizan la fragmentación del debate público. Según el Observatorio del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan), el Perú ha experimentado un cambio significativo en su nivel de polarización política en los últimos años. Mientras que entre 2001 y 2015 el país registraba niveles bajos y relativamente estables —con índices incluso negativos, como –0,68—, desde 2016 se observa un incremento sostenido. Esta tendencia alcanza un punto alto en 2021 (1,92) y se mantiene en niveles elevados entre 2022 y 2024 (alrededor de 2,50), lo que evidencia no solo un aumento, sino la consolidación de un escenario de alta polarización en el país. Familia, política y redes: ¿dialogar o evitar el tema? Estos datos reflejan un cambio importante en la dinámica política del país en los últimos años. En ese contexto, Marylia Cruz, investigadora del área de investigación e incidencia de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica del Perú, explica que los procesos electorales suelen intensificar este fenómeno. “Las elecciones son fuente importante de polarización política, sobre todo en el día a día, porque ya no solo se trata de distintas posturas ideológicas, sino también de posiciones frente a candidatos específicos. Esto se hace más visible en una segunda vuelta, aunque no significa que antes no exista”, precisó a RPP. Otro factor clave en este contexto es el acceso a la información y el rol del entorno digital. Según la encuesta Cambios y continuidades: Perú en la Encuesta Mundial de Valores (1996–2025), el acceso a información a través de celulares e internet pasó de 22%-23% en 2012 a 62%-65% en la actualidad, lo que ha transformado la forma en que las personas consumen contenido político. “En redes sociales se generan burbujas informativas. El algoritmo nos muestra contenidos similares a lo que pensamos, lo que refuerza nuestras creencias y reduce la exposición a opiniones distintas”, explicó Cruz. Asimismo, la polarización también presenta una dimensión generacional y se refleja incluso en espacios cotidianos como la familia. “Existen diferencias en la forma en que la tecnología impacta la recepción y evaluación de la información según la edad. Por ejemplo, los adultos tienden a informarse más a través de cadenas de WhatsApp, mientras que los jóvenes, pese a estar más expuestos a contenidos digitales, cuentan con mayores herramientas para identificar información manipulada por IA, lo que evidencia brechas no solo en el acceso, sino en la capacidad de evaluación de la información.”, señaló. Estas diferencias también influyen en la forma en que se desarrollan las conversaciones políticas dentro del entorno familiar. “Muchas familias evitan hablar de política para no generar conflictos, pero esa autocensura puede generar más polarización. Si no se dialoga, el tema igual aparece y puede escalar. Por eso, es mejor promover conversaciones respetuosas, incluso con posturas distintas”, añadió. ¿Cómo hablar asertivamente de nuestras posturas políticas en la vida cotidiana? Para el psicólogo social Agustín Espinosa, docente del Departamento Académico de Psicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú, las decisiones políticas no suelen ser completamente racionales. “Normalmente tomamos decisiones políticas muy influenciadas por lo afectivo y después las racionalizamos”, sostiene el especialista. Con el objetivo de poder comunicarnos mejor, Espinosa también brinda algunas recomendaciones para conversar sobre política en el día a día. Hay que hablar de política “Hay que quitarnos esa idea de evitar conversar sobre política con familiares y amigos y, más bien, a partir de nuestra variedad de opiniones, promover el respeto mutuo y la pluralidad de ideas. De esta forma contribuimos al bien común”, precisó. No todas las opiniones son aceptables Debemos brindar nuestras opiniones de manera respetuosa. El especialista destaca que, si bien todos tienen derecho a expresar su opinión, no todas son aceptables. Por ejemplo, no lo son aquellas que promuevan la violencia o atentan contra los derechos de poblaciones vulnerables. No respondas molesto Otra recomendación que da Espinosa es que si una persona, ya sea en la mesa familiar o en otros espacios, siente que una opinión le irrita, lo más recomendable es que se tome un tiempo fuera (es decir, un respiro) y no conteste inmediatamente. Expresa tu postura respaldada con argumentos “En momentos en los que está en disputa nuestro futuro político, el silencio ante comentarios, por ejemplo, racistas o xenófobos, es peligroso. Es lo que se llama en psicología ‘afrontamiento evitativo’. Lo mejor es sentar nuestra postura y respaldarla a través de argumentos anclados en, entre otros, evidencia empírica y revisión de hechos”, sostuvo el docente del Departamento Académico de Psicología PUCP. Abre el diálogo, pero sin aceptar descalificaciones El expresar tu postura puede abrir un espacio de discusión que quizá tenga un lado emocional, pero no agresivo ni con adjetivos descalificativos. En cambio, si la respuesta de la otra persona es hostil, puedes decirle que no seguirás debatiendo si continúa con esa actitud. Te retiras, pero ya estableciste tu postura. Evita pelear con desconocidos en redes Espinosa recomienda no entrar a discutir con anónimos en redes sociales muy polarizadas. Al estar muy ancladas en un algoritmo, si son de una postura contraria a la tuya solo vas a conseguir recibir ataques, y hasta afectar tu salud mental, o, si están en tu línea, reforzar tu sistema de creencias. Más diálogo, menos distancia En un escenario donde la polarización tiende a intensificarse, especialmente en periodos electorales, el reto no es evitar la conversación, sino aprender a sostenerla. Hablar de política en espacios cotidianos como la familia puede convertirse en una oportunidad para escuchar, contrastar ideas y fortalecer una convivencia basada en el respeto, incluso cuando existen posturas distintas.



