
El Ministerio alemán de Defensa confirmó el sábado que la regulación en vigor desde principios del año incluye la obligación de pedir un permiso para salir del país durante más de tres meses, que afecta a todos los varones en edad de reclutamiento, entre los 17 y los 45 años. «Según el texto de la ley, así es», dijo el portavoz de la Bundeswehr. «Las personas masculinas a partir de los 17 años que realicen estancias en el extranjero de más de tres meses deben cursar una solicitud y esas estancias serán aprobadas por adelantado por el centro responsable de carreras de la Bundeswehr », explicó.Y justifica que «el trasfondo y el principio rector de este reglamento es un registro fiable y significativo de los cuerpos disponibles en caso de necesidad ». También asegura que los permisos se concederán «de forma automática y sin mucha burocracia». Pero ese no parece ser consuelo para muchos de los afectados, que han inundado las redes sociales con reacciones que descalifican la norma. «¿De cuántas personas estamos hablando? Unos 30 millones de hombres. Es imposible que la Bundeswehr sepa efectivamente dónde está cada uno de ellos. ¿Cómo van a garantizar el cumplimiento de esa norma? Es imposible, sencillamente», señala el canal de Youtube Friedhelf, que ha seguido paso a paso y desde el inicio del proceso legislativo de recuperación del servicio militar obligatorio en Alemania en tomo bastante crítico. Noticia relacionada general No No La ultraderechista AfD alemana se alinea con el 'No a la guerra' de Pedro Sánchez Rosalía SánchezMuchos alumnos de secundaria, que preparan actualmente el tradicional 'Auslandsemester' antes de ingresar en la universidad o el programa de formación dual, comparten esta misma visión de una normativa no aplicable. «¿Quién se va a enterar de si yo me voy tres meses o seis meses a España? ¿Y si voy tres meses, vuelvo a Alemania un fin de semana y regreso a Madrid, entonces ya no cuenta?», calcula en voz alta un alumno de la Friedensburgo Oberschule de Berlín, con planes para pasar el próximo semestre en España.Para uno de sus compañeros, Leon, sin embargo, no reviste gran problema. «Ya he tenido que rellenar un cuestionario, hacerme un análisis médico… decir que viajo tampoco es para tanto, no te lo van a prohibir», afirma.«Entiendo el sentido de la norma, pero no creo que sea necesario activarla todavía», dice Christian Herrgot, de 41 años. Herrgot es miembro de la Asociación de Reservistas de Turingia y nada sospechoso de antimilitarista, pero aun así reconoce la inoportunidad de la regulación. «Se trata de una normativa justificada, pero que debería ir aplicándose progresivamente en los próximos tres o cuatro años, cuando tengamos una idea más clara de qué capacidades tiene cada uno, en qué momento y dónde se le puede necesitar con urgencia, cuando haya toda esa información será más comprensible su aplicación. Está bien que la norma esté ahí, pero una aplicación generalizada es todavía prematura», explica.Problemas legalesFrank Bräutigam, jurista, advierte de los problemas legales de la cláusula en cuestión: «Al no estar todavía plenamente en vigor el servicio militar obligatorio, que aparece ya en la legislación pero debe ser activado por una decisión parlamentaria, esta obligación burocrática se encontrará con serios problemas legales en el momento en el que los afectados presenten denuncias o recurran cualquier tipo de sanción», señala.Para Carsten Winkler, consultor laboral, aceptar esta norma significa volver a la Alemania comunista. «¿Pedir permiso para salir del país? ¿Somos prisioneros en nuestro propio país? ¡Suena dramático! Esto es la RDA 2.0. En caso de guerra, puedo entenderlo, pero mientras no haya guerra o peligro inminente de guerra, pero (sic) eso lo decide el Gobierno y ahora mismo es arbitrario. Otra vez está sucediendo como en la pandemia, no puedo creerlo», protesta.



