NUEVA YORK.- Después de varios cortocircuitos con Donald Trump, el presidente colombiano, Gustavo Petro, fue designado como un “objetivo prioritario” por la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y es ahora blanco de una investigación federal en Nueva York por sus presuntos vínculos con narcotraficantes.
Al menos dos líneas de investigación fueron abiertas por las fiscalías de Manhattan y de Brooklyn, Nueva York, con la colaboración de la DEA y el Departamento de Seguridad Interior (DHS).
Petro rechazó las acusaciones de nexos con el narcotráfico y negó haber recibido aportes monetarios de las mafias para sus campañas políticas.
“No existe una sola investigación sobre relación mía con narcotraficantes, por una sola razón: nunca en mi vida he hablado con un narcotraficante”, escribió Petro en su cuenta de X.
Como bien sabe @elespectador en Colombia no existe una sola investigación sobre relación mia con narcotraficantes, por una sola razón: nunca en mi vida he hablado con un narcotraficante, al contrario dedique diez años de mi vida, y con riesgo de mi existencia y provocó el exikio… https://t.co/U4J0etQB5T
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 20, 2026
“Respecto a mis campañas [políticas] siempre he dicho a gerentes que no se aceptan donaciones ni de banqueros ni de narcos”, agregó Petro.
Los registros de la DEA muestran que Petro aparece en múltiples investigaciones que se remontan a 2022, muchas basadas en entrevistas con informantes confidenciales.
Los presuntos delitos que la DEA ha investigado incluyen sus posibles tratos con el cartel de Sinaloa de México y un plan para aprovechar su plan de “paz total” para beneficiar a narcotraficantes prominentes que contribuyeron a su campaña presidencial.
Los registros también sugieren el uso de fuerzas del orden para contrabandear cocaína y fentanilo a través de puertos colombianos.

La etiqueta de “objetivo prioritario” está reservada para sospechosos que la DEA considera han tenido un “impacto significativo” en el comercio de drogas.
La investigación
En los últimos meses, fiscales en Brooklyn y Manhattan han estado interrogando a narcotraficantes sobre sus vínculos con Petro y, en particular, sobre acusaciones de que representantes del presidente colombiano solicitaron sobornos para bloquear su extradición a Estados Unidos, según una persona con conocimiento de la investigación que habló con la agencia Associated Press bajo condición de anonimato.
La persona indicó que no estaba claro si los fiscales federales han implicado a Petro en algún delito.
La investigación se centra al menos en parte en acusaciones de que representantes de Petro solicitaron sobornos a narcotraficantes en la cárcel colombiana La Picota a cambio de una promesa de que no fueran extraditados a Estados Unidos, dijo una de las personas.
Los fiscales federales de Estados Unidos declinaron hacer comentarios. La DEA no ha respondido de inmediato a una solicitud de comentarios.
Las investigaciones sobre Petro están en etapas iniciales y no está claro si resultarán en cargos, dijo esta persona, y agregó que la Casa Blanca no ha tenido ningún papel en las investigaciones.
Relaciones conflictivas
Petro ha negado sistemáticamente las acusaciones de narcotráfico, particularmente después de que Trump lo calificó de “capo de las drogas” y el Departamento del Tesoro lo sancionó a fines de 2025 sin ofrecer pruebas.
Petro sostiene que, si bien su administración apunta agresivamente contra los principales cárteles, sigue centrada en un enfoque más indulgente y social para los campesinos que cultivan hoja de coca, materia prima de la cocaína
Las relaciones entre Estados Unidos y Colombia, y particularmente entre Trump y Petro, entraron rápidamente en una fase muy volátil en cuanto el republicano regresó a la Casa Blanca hace un año.
El gobierno de derecha de Trump pronto chocó con el proyecto izquierdista de Petro, en el poder desde 2022 y quien ha buscado aunar aliados en América Latina contra Washington.
La ofensiva estadounidense lanzada en septiembre pasado contra lanchas presuntamente cargadas de droga, primero en el Caribe y luego también en el Pacífico, acentuó esa tensión diplomática.

Petro acudió a la Asamblea General de la ONU, y participó luego en una protesta en las calles de Nueva York en la que instó a los militares estadounidenses a desobedecer a Trump.
En medio de una guerra de palabras entre los mandatarios, Washington retiró la visa y aplicó sanciones económicas contra Petro y varios miembros de su familia. Trump incluso amenazó con acciones militares en Colombia tras el operativo y la captura el 3 de enero del mandatario venezolano Nicolás Maduro, encarcelado en espera de su juicio por narcotráfico.
Trump y Petro abrieron sin embargo una inesperada puerta al diálogo y acordaron una visita del colombiano a Washington, que tuvo lugar en febrero.

Las presuntas relaciones de Petro con el tráfico de drogas han sido debatidas públicamente en Colombia.
Su hijo mayor, Nicolás Petro, también objeto de sanciones de Washington, admitió haber recibido grandes sumas en efectivo de un condenado por narcotráfico en Estados Unidos, pero aseguró que los recursos nunca llegaron a la campaña electoral de su padre.
El presidente colombiano ha dicho que él mismo ha sido víctima de conspiraciones para dañar su carrera política por parte de narcotraficantes, e incluso para acabar con su vida.
Al mismo tiempo, Petro se ha mostrado partidario de medidas como la legalización de la marihuana por parte del Congreso, y ha promovido un diálogo con grupos guerrilleros disidentes, acusados por Washington de traficar drogas para financiarse.
Agencias AFP y Reuters


