
Irán prometió este jueves "acciones más contundentes, amplias y destructivas" contra sus enemigos después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con "devolver a la Edad de Piedra" al país persa. "Con la ayuda de Dios Todopoderoso, esta guerra continuará hasta su humillación, deshonra, arrepentimiento permanente y seguro, y rendición", manifestó el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, en un vídeo recogido por medios iraníes.
Teherán cumplió con su amenaza y lanzó varias oleadas de misiles contra Israel, donde también impactaron proyectiles disparados por Hezbolá y por los hutíes de Yemen. De acuerdo con Jerusalén, desde la noche de este miércoles —cuando comenzó la Pascua judía— hasta este jueves Irán lanzó unos 30 misiles, mientras que Hezbolá disparó unos 100 proyectiles. No todos los misiles fueron interceptados y se registraron daños en distintos puntos de Israel. En Petah Tikva, un misil cayó entre una zona residencial y un polígono industrial, causando graves daños materiales. Mientras que en Nahariya una escuela fue impactada por un proyectil proveniente del sur de Líbano.
Tras haber anunciado el martes que una veintena de grandes empresas estadounidenses en la región se convertirían en el blanco, la Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó este jueves un ataque contra un centro de computación de Amazon en Bahréin y otro contra el centro de datos de Oracle en Dubái. "Castigaremos con mucha más severidad a las próximas empresas que hemos anunciado previamente y la responsabilidad de la destrucción total de estas compañías en la región recae sobre el propio presidente de Estados Unidos", afirmó. De momento, ni las empresas ni el Gobierno de EEUU se han pronunciado públicamente sobre los ataques.
Por su parte, el Ejército estadounidense atacó este jueves el puente que conecta Teherán y Karaj, donde ocho personas murieron y al menos 95 resultaron heridas. "El puente más grande de Irán se derrumba para no volver a usarse jamás. ¡Y aún hay más! ¡Es hora de que Irán llegue a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde y no quede nada de lo que aún podría convertirse en un gran país!", indicó Trump. Y Teherán no tardó en reaccionar: "Atacar estructuras civiles no obligará a los iraníes a rendirse. Solo evidencia la derrota y el colapso moral de un enemigo desorganizado. Todos los puentes y edificios serán reconstruidos con mayor solidez. Lo que jamás se recuperará es el daño a la reputación de Estados Unidos", zanjó el ministro de Exteriores, Seyed Abbas Araghchi.



