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"Influye en la gobernabilidad y el marco regulatorio."
- Pero ha negado que entonces tuviera conocimiento de que el propio Ábalos o su asesor Koldo García hubieran operado a su espalda para que fuera contratada.
La testifical de Montes era, en realidad, el plato fuerte de esta segunda jornada del juicio que se celebra en el Tribunal Supremo contra el exministro, contra su asesor y contra el comisionista Víctor de Aldama, y más después de que este martes Jésica Rodríguez, quien fuera pareja de Ábalos, declarara que no llegó a trabajar en hasta dos puestos a los que llegó gracias a la mediación de novio y de su asesor.
Montes, en cambio, ha “jurado y prometido” ante los magistrados que trabajó y mucho en Logirail -“más de 80 horas” extras al año-, que no estuvo a punto de ser expedientada por no personarse durante días en su puesto y que sí fue objeto de una disputa interna entre jefes porque los dos la querían en su equipo. Dado que quien ganó la pugna por ella le ubicó en una oficina en la que no había ni escritorio, optó por irse a una biblioteca a leer. Ante ese detalle, el presidente de la Sala, Andrés Martínez Arrieta, se ha interesado antes de despacharla si esas estancias en la biblioteca eran durante su jornada laboral, y ella se lo ha confirmado: “Leía libros referentes a trenes, quería saber todo lo referente a los trenes”.
Previamente, y tras ser preguntada sobre si conocía a los imputados, Montes había expliciado que con Koldo tuvo “algo personal” que prefería no recordar y que con Ábalos estaba unida por la amistad que les unió en mayo de 2019 (coincidieron en un mitin en Gijón y desde entonces la ayudó a “culturizarse en la política”) y por “una relación virtual” que se materializó a través de mensajes y llamadas.
Los enlaces de Infojobs
Fruto de esa amistad forjada en la política regional, Montes le transmitió a su amigo el ministro que necesitaba trabajar. Éste le pasó un par de enlaces con ofertas y ella 'bicheó' en internet y comprobó que Logirail era una empresa “pujante” que estaba “subiendo mucho” y decidió presentar su candidatura a encargada porque tenía experiencia en ese puesto. Tras dos entrevistas y después de optar por medio de Infojobs, le cogieron. Si bien ha afirmado que ella presentó candidatura, también ha admitido que le mandó su currículum a Koldo García, quien por entonces suponía que era su jefe habida cuenta que era consejero de Renfe.
El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, le ha preguntado entonces por un mensaje en el que indicaba a Koldo García que le encantaba su trabajo y que no les iba a defraudar, pero ha ella ha matizado que por entonces ella no sabía “si habían hecho algo por detrás”. “Ábalos en ningún escenario me manifestó oye te he enchufado, en ningún escenario me lo expresó”, ha enfatizado.
La felicidad en su puesto de trabajo se vio truncada por desavenencias entre sus superiores y entonces volvió a comentar con su amigo Ábalos que la tenían en un puesto “de cara a la pared”. “Y no sé si intermediaron pero la situación era injusta, sin ordenador y sin poder hacer nada”, ha recordado para luego indicar que en esa etapa fue cuando decidió irse a la biblioteca de Oviedo para aprovechar para leer. “Yo cumplía igual, iba en mi horario laboral”, ha subrayado.
El proceso disciplinario
Previamente, los jueces habían escuchado los testimonios de quienes fueron directores gerentes de Logirail en la época en la que estuvo contratada Claudia Montes, que han mostrado versiones contrapuestas sobre el desempeño profesional de la mujer. José Ángel Méndez, que fue director gerente de Logirail hasta febrero de 2020 ha asegurado que llegó a iniciar un proceso disciplinario contra ella tras ser informado de que no iba a trabajar.
Ante el tribunal, Méndez ha explicado que el convenio de la compañía establece que la ausencia durante al menos ocho días se considera una falta grave que puede acarrear el despido y que por eso activó el mecanismo disciplinario. No obstante, fue cesado antes de que el expediente se llegara a abrir y su sucesor, Óscar Gómez Barbero, tomó la decisión de no seguir por esa vía.
De hecho, cambió a Claudia Montes de puesto porque consideraba que ni el lugar de trabajo ni las condiciones que se le habían asignado eran adecuadas. Ante los jueces, Gómez Barbero ha llegado incluso a justificar su absentismo dado que el lugar donde se la había ubicado era “inadecuado” para prestar un servicio de lujo, como el tren turístico.
Gómez Barbero, que tras su salida de Logirail fue nombrado directivo de Renfe, ha defendido que no recibió indicación alguna de Ábalos o de Koldo García sobre cómo proceder en relación con Claudia Montes, si bien la tesis de las acusaciones es que la mujer consideraba a ambos como sus “verdaderos jefes”, ya que el exasesor se ocupaba de resolverle cualquier complejidad laboral. Entre los favores que supuestamente logró para ella, destacaría conseguir su traslado de la oficina de Santiago de Compostela a la de Oviedo, para que estuviera más cerca de su lugar de residencia en Gijón, lograr que le prorrogaran el contrato laboral y paralizar un expediente disciplinario.



