
São Paulo.- El sector brasileño de combustibles pidió este viernes al Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva tomar más medidas para reducir el riesgo de desabastecimiento ante la escalada de la guerra en Oriente Medio.
En una nota conjunta, asociaciones de importadores, refinadores, comerciantes y distribuidores afirmaron que es necesaria «la adopción de medidas, con la mayor brevedad posible, a fin de evitar el agravamiento de los riesgos de desabastecimiento nacional».
Los representantes del ramo señalaron que «acompañan con atención» los desdoblamientos del conflicto en Irán, que comenzó el pasado 28 de febrero con los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel, y sus reflejos sobre el mercado internacional de petróleo.
En este contexto de «elevada volatilidad externa», valoraron positivamente las acciones anunciadas por el Ejecutivo para «minimizar las presiones sobre los costes», entre ellas suspender dos impuestos federales sobre el diésel y otorgar una subvención económica por litro a productores, distribuidores e importadores.
Sin embargo, alertaron de que los efectos de estas medidas sobre el precio final al consumidor son limitados, ya que este se forma a partir de otros factores, como las condiciones de suministro y la tributación que pesa sobre otras partes de la cadena.
Y recordaron que una «parte relevante del suministro nacional también viene de refinerías privadas e importadores, que, a diferencia de (la petrolera estatal) Petrobras, no actúan en la extracción del petróleo y fijan precios siempre de acuerdo con las referencias internacionales».
En este contexto, demandan al Gobierno de Lula, que en octubre se presentará a la reelección, medidas adicionales frente al alza desbocada del petróleo y el gas en el mercado internacional, agravada por el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.
Según datos de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP, regulador), desde que comenzó la guerra, el precio del diésel ha subido un 20,4 % y la gasolina, un 5,9 %, en los puntos de venta del país.
Firmaron el comunicado la Asociación Brasileña de Importadores de Combustibles (Abicom), la Federación Nacional del Comercio de Combustibles (Fecombustíveis), la Asociación Brasileña de los Refinadores Privados (RefinaBrasil) y el Sindicato Nacional de Empresas Distribuidoras de Combustibles (Sindicom), entre otras entidades.
En la misma línea, la Agencia Nacional del Petróleo observó que el mercado brasileño atraviesa por una «situación excepcional de riesgo» como consecuencia de la caída de las importaciones desde la irrupción del conflicto en Irán, el pasado 28 de febrero.
En una nota técnica, el órgano regulador brasileño señaló que, en los primeros diecisiete días de marzo, la cantidad de combustible importado cayó cerca de un 60 % con respecto al mismo periodo de 2025.
Aunque es un país productor de petróleo, Brasil depende de las importaciones para alrededor de un tercio de su consumo de diésel y para el 10 % del de gasolina. E
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