Redactar o reformar una ley siempre conlleva debates, conflictos y discrepancias entre los distintos ministerios que participan. Lo que no suele ocurrir es que uno de ellos decida retirarse de la redacción del texto y quitar su firma como coproponente en el documento. Es lo que ha ocurrido este jueves: el Ministerio de Juventud e Infancia se desmarcó de la ley de violencia vicaria machista, en la que trabajaba junto a Justicia e Igualdad, este último el ministerio principal, de donde salió el primer texto, el que se conoce hasta ahora. Un choque más entre ministerios ―el primero en manos de Sumar; los segundos, del PSOE― y en la lista de conflictos en la coalición de Gobierno.
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