
Francisco García acudió a la reunión con sus jefes de Vox, el pasado septiembre, con la sensación de que iba a recibir una mala noticia. No tardó en confirmar sus sospechas. “Creemos que no das el perfil para ser nuestro líder en Badalona (…) Las posibilidades de entrar en el ayuntamiento son muy bajas, sinceramente”, le dijo el diputado en el Parlamento catalán Andrés Bello. Meses antes, en mayo, García ya había sido apartado de un trabajo remunerado como responsable de afiliación del partido ultra en la provincia de Barcelona. Volvió a su empleo de comercial, aunque siguió ejerciendo como coordinador en Badalona, “dando caña” con vídeos a pie de calle al alcalde del PP, Xavier Garcia Albiol, que con su discurso duro en inmigración ha dejado poco margen en la ciudad para la ultraderecha. De hecho, no tiene representación en el consistorio. Lo hizo hasta que, en la reunión, le enseñaron la puerta de salida. “Gracias y que os vaya bonito”, les respondió con ironía.
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