
Los desastrosos resultados electorales en las regionales de Baden-Württemberg y Renania-Palatinado han despertado reacciones hostiles en los Bundesländer contra la dirección del Partido Socialdemócrata en Berlín, a la que culpan del castigo por su desempeño en la coalición de gobierno con el conservador Friedrich Merz.La diputada del SPD de Baja Sajonia, Doris Schröder-Köpf, exmujer del excanciller Gerhard Schröder, ha exigido públicamente la dimisión de los presidentes de partido Lars Klingbeil, actual vicepresidente y ministro de Finanzas de Alemania, y Bärbel Bas, ministra de Trabajo y Asuntos Sociales. Varias formaciones regionales trasladan a Berlín que son partidarias de que el Partido Socialdemócrata (SPD) tome distancia de las políticas liberales de Merz y el propio Klingbeil ha ofrecido indirectamente su dimisión, al aceptar que «es necesario un debate sobre el personal». La oferta de dimisión, de momento, no es sino una maniobra política para propiciar que varios altos cargos del partido y destacados veteranos salgan a apoyar su continuidad. El líder parlamentario Matthias Miersch ha declarado que las discusiones sobre el personal «no son útiles» y el secretario general Tim Klüssendorf ha rechazado que Klingbeil tenga la responsabilidad de los resultados, llamando en cambio al partido a tomar un «rumbo más claro» para atraer votantes. De una u otra forma, las derrotas electorales de los socialdemócratas se vuelven contra el programa de reformas del Gobierno Merz, del que forman parte, precisamente en el momento en el que estas debían entrar en su fase decisiva.La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Friedrich Merz estaba esperando pacientemente la ventana de oportunidad para las reformas que se abría después de estas dos elecciones regionales y hasta el verano, antes de que comiencen las próximas campañas, para lanzar las medidas más impopulares El 6 de septiembre, Sajonia-Anhalt elegirá un nuevo Parlamento regional y la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) tiene allí la posibilidad de obtener incluso mayoría absoluta, según las encuestas. Unas semanas después, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín también votarán. La CDU se siente «confirmada en su curso», según ha leído el canciller Merz los últimos resultados electorales, pero su socio en la gran coalición de Berlín necesita ahora desesperadamente ganar perfil a la izquierda y el programa de reformas está en peligro. Klingbeil ya se ha expresado esta mañana en ese sentido.Noticia relacionada general No No Alemania elimina los subsidios para aquellos que rechacen tres ofertas de empleo Rosalía SánchezEn una comparecencia junto a Bas, en la Casa Willy Brandt, Klingbeil ha reconocido que el resultado «exige un duro debate» y «un giro», aunque ha llamado la atención sobre «la circunstancia en que nos encontramos: dos guerras, crisis energéticas, estancamiento económico», por lo que aconseja al partido «actuar con responsabilidad programática y estratégica».Uno de los proyectos emblemáticos que debería ver la luz en las próximas semanas es la reforma de las pensiones . Al final del segundo trimestre, la Comisión de Pensiones presentará su informe y el Gobierno deberá tomar la decisión de fortalecer los planes de pensiones privados y empresariales. Ya a finales del año pasado, la disputa sobre las pensiones hizo temblar la estructura de la coalición, se debió a una disputa interna tras la rebelión de las juventudes de la Junge Unión. La coalición actúa además bajo una enorme presión para reformar la Seguridad Social. En el próximo año, faltarán entre 10.000 y 12.000 millones de euros de las arcas públicas para esta partida presupuestaria. Sin recortes de prestaciones, peligran los presupuestos generales. Y en Alemania estos asuntos tumban gobiernos. La anterior «coalición semáforo» de Olaf Scholz se rompió precisamente por un agujero presupuestario de esta magnitud.Reformas para bloquear a la ultraderecha de AfDPara Merz, es fundamental cumplir con la promesa electoral y el acuerdo de coalición firmado por los dos partidos, que descarta aumentar las contribuciones de trabajadores y empresas a la Seguridad Social, por sus consecuencias sobre los costes no salariales. Junto con los impuestos, estos alcanzan ahora más del 42%, y la tendencia es ascendente, una carga importante para una economía estancada.Aumentar la competitividad es una de las principales prioridades del canciller Merz, que tiene puesta en estas reformas sus esperanzas de frenar a AfD, junto a la reducción de la burocracia, y el alivio a las pequeñas y medianas empresas. Todos esos proyectos, que ya fueron acordados con el SPD durante la negociación de la coalición, quedan ahora en suspenso, al igual que la reforma de la Ley Electoral y el sistema de freno a la deuda pública. Todo parece indicar que no llegará a su debido tiempo la primavera política a Alemania.



