El socialista Emmanuel Grégoire, el centrista Édouard Philippe y el derechista Éric Ciotti. Estos políticos fueron este domingo tres de los principales ganadores de la segunda vuelta de las elecciones municipales en Francia. Los comicios locales han reflejado la fragmentación política en el país vecino y no han mostrado dinámicas evidentes a nivel nacional, más allá del peso del electorado progresista en las grandes ciudades —es mucho más débil en el resto del país— y que los partidos tradicionales (el socialista y la derecha republicana) continúan siendo los más implantados a nivel local, pese a su declive nacional.
¿El viejo bipartidismo está de vuelta en Francia? La elevada abstención —solo votaron el 57% de los electores, siendo el segundo dato más bajo en unos comicios locales en la historia de la Quinta República— invita a la prudencia a la hora de sacar conclusiones categóricas de estos comicios. Al haberse celebrado prácticamente un año antes de las próximas presidenciales, estas elecciones han medido la temperatura política en el país vecino. Pero se trata de un termómetro asimétrico, aún más teniendo en cuenta que en dos tercios de los 35.000 municipios solo se presentó una lista.
En medio de un paisaje político muy fragmentado y dividido en tres espacios (izquierda, centro-derecha macronista y derecha radical), hay una regla que parece inquebrantable en Francia: el Partido Socialista lleva las riendas del Ayuntamiento de la capital. El progresista Emmanuel Grégoire venció con claridad en París con el 53% de los votos y le sacó 15 puntos a la conservadora Rachida Dati (38%), que había ejercido como ministra de Cultura entre 2024 y finales de febrero. Con este triunfo, el partido de la rosa sigue al frente de una ciudad que dirige desde 2001.
Holgada victoria en ParísEl triunfo en el Ayuntamiento capitalino de la coalición entre socialistas, verdes y comunistas fue más holgado de lo que preveían los sondeos. Resulta aún más significativo teniendo en cuenta que, además de Grégoire, había otra aspirante de izquierdas en la segunda vuelta: Sophia Chikirou de la Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos), que consiguió el 8% de las papeletas. “París se ha mantenido fiel a su historia”, aseguró Grégoire ante sus simpatizantes reunidos en la entrada de la sala de conciertos la Rotonda de Estalingrado. La capital “es el corazón de la resistencia a la unión de las derechas”, añadió este dirigente, refiriéndose a los diversos sectores del conservadurismo que habían apoyado a su rival.
El resultado de Dati no solo supone un fracaso evidente para esta dirigente con una imagen controvertida, sino también para la derecha tradicional de Los Republicanos (LR) —su partido— y las formaciones afines al presidente, Emmanuel Macron. Los conservadores y los macronistas habían fusionado sus listas para la segunda vuelta. La ultraderechista Sarah Knafo se había retirado para “frenar a la izquierda”. A pesar de ello, la exministra, a la que juzgarán en septiembre por un caso de corrupción, terminó con menos del 40% de las papeletas.
“Estos resultados me han dejado muy aliviado. Me temía realmente que la nueva alcaldesa fuera una dirigente (Dati) a la que investigan por 12 posibles casos delictivos”, explicaba a El Confidencial Quentin Gidoin, de 32 años, un funcionario del Tribunal de París que fue uno de los concentrados para celebrar el triunfo de Grégoire. Tras su discurso victorioso, el que fuera el número dos del Ayuntamiento parisino entre 2018 y 2024 se desplazó hasta el Hôtel de Ville con una bicicleta eléctrica. Y allí se reunió con la actual alcaldesa, Anne Hidalgo, nacida en Andalucía y cercana a Pedro Sánchez.
Tras doce años en el cargo, la edil de París no era una dirigente muy popular. La criticaban a menudo por la suciedad y las obras omnipresentes en la ciudad, sobre todo por los Juegos Olímpicos de 2024. Pero el buen resultado del aspirante de su partido relativiza esa mala imagen de Hidalgo y refuerza su balance. París ha experimentado desde hace doce años una transformación verde más que considerable. La construcción de carriles bici y la supresión de vías para los coches ha cambiado el aspecto de varias zonas emblemáticas, desde los muelles del Sena hasta la plaza de la Nación, pasando por la calle Rivoli.
Avance limitado de la derecha radicalAdemás de París, los socialistas gobernarán en otras cinco de las diez localidades más pobladas de Francia: Marsella, Nantes, Lille, Estrasburgo y Montpellier. Si se tiene en cuenta la victoria del ecologista Grégory Doucet en Lyon, las fuerzas progresistas ganan en siete de las diez principales metrópolis. En cambio, el centro-derecha conservó la alcaldía de Toulouse y recuperó la de Burdeos —una localidad históricamente conservadora donde los verdes habían ganado en 2020—, mientras que la derecha radical venció en Niza.
Merci aux Niçois qui viennent de me donner une large victoire et de me porter à la mairie !
— Eric Ciotti (@eciotti) March 22, 2026
Éric Ciotti fue el nombre más destacado en la órbita de la extrema derecha y eso que no se trata de un dirigente de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen. Este diputado, que había dejado en 2024 la presidencia de LR para fundar un partido satélite del lepenismo, venció en la rica localidad de la Costa Azul con el 45%. Allí destronó al alcalde conservador, Christian Estrosi (36%), que había sido su compañero de partido durante décadas y su archienemigo en los últimos años. El hecho de que la segunda vuelta en Niza consistiera en un duelo entre dos exbarones de la derecha republicana dificultó el habitual cordón sanitario al lepenismo.
A pesar de ello, la extrema derecha volvió a chocar con el llamado “frente republicano”, el comportamiento electoral que siguen muchos franceses para evitar que el partido de Le Pen gane en las segundas vueltas. La Agrupación Nacional sufrió varias derrotas significativas, especialmente en Marsella, Toulon y Nîmes. El lepenismo sale de estos comicios con un crecimiento limitado y sin una victoria simbólica en una gran ciudad, más allá del triunfo de su aliado en Niza.
Burdeos y Le Havre, el consuelo de MacronFinalmente, también resultó limitado el avance de la Francia Insumisa. Aunque sus buenos resultados fueron una de las sorpresas en la primera vuelta, el partido de Jean-Luc Mélenchon recibió un jarro de agua fría en la segunda al no vencer en Toulouse ni Lille. Ha incrementado, sin embargo, su poder en los ayuntamientos al conseguir por primera vez las alcaldías en dos ciudades con más de 100.000 habitantes: Saint-Denis, en la periferia de París, y Roubaix, en la de Lille.
Francia Insumisa ha conseguido por primera vez las alcaldías en dos ciudades con más de 100.000 habitantes: Saint-Denis y Roubaix
En el caso de las formaciones afines a Macron, su principal consuelo fue la victoria en Le Havre (noroeste) del exprimer ministro Édouard Philippe. El que fuera jefe del Gobierno entre 2017 y 2020 seguirá como alcalde de esa localidad normanda tras ganar con casi el 48% de las papeletas. Philippe es actualmente el aspirante de centro-derecha mejor posicionado de cara a las presidenciales del año que viene, pero había condicionado su candidatura a esos comicios a una reelección en su feudo en Normandía. Finalmente, sale reforzado de estas municipales.
Pese al triunfo del líder de Horizontes, las formaciones macronistas apenas gobernarán en una de las diez ciudades más pobladas (Burdeos). Tras haber fracasado a la hora de implantarse localmente en las municipales de 2020, Renacimiento —partido creado por Macron en 2016— continúa teniendo poco peso municipal. El presidente dejará el Elíseo en 2027 sin haber logrado que su formación se arraigue en el territorio.
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