Además del desastre militar y político que significa para el gobierno estadunidense, la guerra contra Irán lanzada por Washington y Tel Aviv hace un mes se traduce también en consecuencias desastrosas para la economía, el comercio y la agricultura mundiales. Hace una semana, la Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad) dio a conocer un preocupante informe sobre las consecuencias potencialmente catastróficas que la prolongación del cierre del estrecho de Ormuz puede tener en el estrechamiento del suministro de fertilizantes para la agricultura mundial “en plena temporada de siembra de primavera, cuando los países y los agricultores suelen comprar fertilizantes para la próxima cosecha”. El organismo advierte que el rendimiento de los cultivos podría disminuir y que “las economías menos desarrolladas del mundo tienen la menor capacidad para absorber crisis y son las que sentirán los efectos con mayor intensidad”.
Editorial: La guerra contra Irán, amenaza a la comida
Cortex AI
Resumen, sesgo y contexto.La Jornada



